Boca Juniors cerró la temporada de manera perfecta. Tras vencer a Tigre en la final y ser campeón de la Copa de la Liga, el conjunto de Battaglia también ganó su último compromiso de fase de grupos ante Deportivo Cali para clasificar a octavos de Libertadores como el mejor equipo del Grupo E. Final soñado.

El empate como local ante Godoy Cruz y la posterior derrota en Brasil ante Corinthians dibujaron cierta crisis futbolística en el Xeneize. Sin embargo, cuando el rendimiento colectivo y los resultados no eran los mejores, el director técnico decidió mover ciertas fichas e intentar reaccionar lo antes posible antes de que los objetivos se conviertan en una utopía.

La principal aparición en el equipo fue la de Alan Varela, quién venía siendo relegado en 2022 pero tuvo su oportunidad y, a partir de allí, no faltó nunca. Ni falló. Desde aquel encuentro ante Barracas Central por el torneo local, fueron 8 partidos dónde Boca ganó 6, empató 2, acumuló 7 vallas invictas y solo recibió 1 tanto. Mucho tuvo que ver su volante central.

Su buen pase y su coherente llegada al área, demostrada en el último partido ante el conjunto colombiano, dan cuenta de un jugador polifuncional. Sin embargo, su máxima virtud es su poder de ubicación y el corte inmediato, labor hecha de gran manera en esa cantidad de encuentros mencionada. Por cierto, nadie lo hizo mejor que él...

En esos comprimisos, Varela fue el jugador de Boca que más pelotas recuperó (48). Quiénes lo acompañan en el podio son Frank Fabra y Pol Fernández, ambos con 47, y Óscar Romero, con 43 y un sacrificio fenomenal teniendo en cuenta sus características. Tardó en llegar pero, al final, hubo recompensa para el jugador de 20 años.