NO DEPENDEMOS DE NADIE

Por Darío Sanhueza

El Cacique dio un golpe de autoridad importante en la fecha pasada. Luego de varios partidos ganados con mucha angustia, la eliminación en Copa Chile y la sorpresiva y evitable derrota con Calera, la inmisericorde goleada a la Unión Española permitió que la holgada diferencia en puntos con los más cercanos perseguidores se viese mejor reflejada en el estado de ánimo del hincha.

Y así nos tocaría ir a una visita complicada, ante el siempre molesto Cobresal, equipo que siempre merece el mayor respeto, porque hay una tendencia bastante común a mirarlos un poco en menos, pero cada vez que eso pasa, sacan lo mejor de sí mismos y han terminado amargando a los grandes, protagonizando muchísimos momentos sorpresivos en las últimas décadas. Hay pocas autodenominaciones más acordes a la realidad que lo de “insoportablemente vivos”.

Pese a que el segundo semestre de Cobresal no ha sido bueno, nunca es sencillo ir a jugar a El Salvador, esa cancha improbable de puro pasto en medio del desierto y que está en condiciones mucho mejores que varias del centro/sur del país. Pero la contundencia de la victoria ante Unión hizo que Colo Colo se liberara de varias tensiones y terminara cuajando una muy buena actuación.

Oroz selló el triunfo albo en el norte. | Foto: Agencia UNO

Ya antes de la apertura de la cuenta tuvimos una clara con un doble zurdazo de Bouzat bien defendido por Requena, pero el mismo Chiqui es responsable de la mitad del primer gol, con el anticipo y robo a Sepúlveda. Mérito para un jugador bastante criticado, pero que tuvo una buena actuación en el norte. Otra buena parte es de Costa, otro de los más criticados, que tomó la mejor decisión/ejecución posible para habilitar al letal Gato Lucero, clave con sus goles y con su presencia, con él de titular Colo Colo no ha perdido ningún partido a nivel local en todo el año.

El partido del Cacique fue muy sólido de mitad hacia atrás, afrontó muy bien el resto del partido y cierto dominio territorial de los nortinos, logrando que éste fuese inofensivo y prácticamente sin rematar al arco. Si en algo quedó un poco al debe, fue en la precisión de mitad hacia arriba, pudiendo y quizás debiendo matar antes el partido, tuvo un par de llegadas claras en el primer tiempo y una que debió ser gol en el segundo, con una monumental jugada entre Lucero y Suazo, que quizás pedía remate al arco, pero culminó en un centro que se encontró el Kiwi Rojas y que lamentablemente contuvo el arquero minero.

Hasta que el equipo aguantó los pelotazos y centros al área, y generó una contra letal con mucha visión del propio Kiwi, muy bien controlada y finiquitada por el Flecha Oroz, que luego de algunas actuaciones no muy positivas, logró matar el partido y permitirnos festejar con el resultado puesto. Incluso tuvo el 3-0, que le sacaron de la línea.

Y llegaron un par de buenas noticias: no ganaron ni Ñublense ni Curicó, ambos quedaron a once puntos, con quince en disputa, haciendo que el gran paso dado en El Salvador se haya transformado en gigante, y generando incluso la posibilidad de dar la vuelta en la próxima fecha -si ambos no ganan sus partidos-, nada menos que contra un rival en su mejor momento del año, como lo es el tetracampeón vigente, en nuestra casa y jugando probablemente de negro -la última con ese color fue con Paredes 2009 en Santa Laura-. Sería hermoso, por supuesto, no damos una vuelta en el Monumental desde abril del 2014 con la 30, el equipo lo merece más que ningún otro, en especial jugadores que se comieron toda la mierda de la galaxia hace menos de dos años. Pero lo más importante de todo esto, es que Colo Colo no depende de nadie, si no se dan los resultados en esta fecha, tendrá que ser después. Pero estamos a un paso, y no se nos puede escapar.