Claro que Alma Ibarra soñaba con dar una de las grandes sorpresas del año en el boxeo y arrebatar a Jessica McCaskill, una de las mejores libra por libra de la actualidad, su campeonato mundial indiscutible de peso wélter en el combate que las enfrentó el último sábado en la Tech Port Arena de San Antonio.

Pero no a cualquier costo. Dominada durante los primeros tres asaltos de la pelea, habiendo sufrido además muy duro castigo de parte de una campeona que es reconocida por su demoledor poder de puños, La Conquistadora no lograba ponerse de acuerdo con su entrenador Jorge Capetillo una vez que llegó a la esquina.

Este, quien tomó fama por haber cerrado una herida a Tyson Fury en su combate ante Otto Wallin, que en cualquier otra circunstancia hubiese significado la detención de la pelea, la alentaba a seguir. Ella, en cambio, trataba de hacerle entender que ya no quería pelea. Que solo quería irse a casa.

“No. No. Yo solo quiero llegar con vida a mi casa", se la escuchó decir en la transmisión que estuvo a cargo de DAZN, mostrando cierta molestia con la actitud del entrenador por entender que no estaba cumpliendo con uno de los principales mandamientos del boeo: proteger a su peleadora.

Finalmente, Jorge Capetillo aceptó la súplica de Alma Ibarra y terminó informando al juez de la pelea que no saldría a boxear el cuarto aalto, por lo que Jessica McCaskill se quedó con la victoria por retiro en el tercer asalto y conservó sus cuatro cinturones de campeona mundial indiscutible de peso wélter.