Joshua Franco y Andrew Moloney se vieron las caras por tercera vez este sábado, en el Hard Rock Hotel & Casino de Tulsa. El mexicano había arrebatado el título mundial secundario de peso súper mosca de la AMB al australiano en la primera pelea, venciéndolo por decisión unánime el 23 de junio de 2020. En la revancha, el combate quedó sin decisión producto de la gran inflamación en un ojo del campeón que llevó a que el árbitro lo parara en el segundo asalto entendiendo que esa herida había sido producto de un choque de cabezas. Pero Moloney siempre supo que en realidad había sido producto de un golpe limpio y que debió llevarse la pelea por nocaut técnico.

La polémica duró desde aquel 14 de noviembre de 2020 hasta este sábado 14 de agosto. El australiano había reconocido haber visto la revancha infinidad de veces sin encontrar explicación a la decisión que se había tomado incluso después de que los jueces miraran la acción en reiteradas ocasiones antes de confirmar ese choque de cabezas que en realidad nunca existió. Y con esa sed de revancha llegó a la trilogía.

Sin embargo, Joshua Franco despejó todas las dudas con una actuación sólida, con un boxeo inteligente y tomando en todo momento la iniciativa. El mexicano se fue a la lona en el séptimo y el árbitro le dio la cuenta de protección, pero la revisión del video finalizada la ronda determinó que esa caída no había sido producto de un golpe, por lo que se pidió su anulación en la tarjeta de los jueces.

Como para no dejar lugar a una polémica en esas tarjetas, Franco dominó los llamados rounds de campeonato acorralando a Moloney contra las cuerdas en reiteradas ocasiones para soltarle todo su repertorio de golpes de poder, aunque sin lograr un derribo que hubiera dado todavía más espectacularidad a la victoria. Finalmente, se llevó el triunfo por decisión unánime con tres tarjetas idénticas de 116-112.

El desenlace de la pelea también dejó una imagen que engrandece lo hecho por ambos peleadores, pues el propio Moloney dejó de lado toda la bronca que había acumulado tras la revancha y fue a reconocer a su oponente, justo ganador de la trilogía, levantándole la mano para que volvieran a caerle los aplausos de los fanáticos presentes.