Los test en Bahréin encendieron una alarma inesperada en el paddock que amenaza con cambiar la dinámica de la Fórmula 1. Es que el nuevo reglamento técnico trajo consigo un efecto secundario para las unidades de potencia que tiene a las escuderías en vilo: las largadas se volvieron inestables y complejas, al punto que crecen los murmullos sobre un caos cuando se apaguen los semáforos en el Gran Premio de Australia, la primera fecha oficial de la temporada.
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El conflicto se centra en la eliminación del MGU-H, el componente híbrido que hasta el año pasado se encargaba de asistir al turbocompresor. Anteriormente, este sistema permitía que el turbo alcanzara la presión ideal de forma rápida y eficiente, mientras los autos esperaban en la grilla, sin exigir de más al motor de combustión interna. Ahora, con la desaparición de esta pieza, la responsabilidad de “inflar” el turbo recae sobre el motor a explosión.
Bajo este contexto, para lograr que el turbo entre en un momento óptimo de funcionamiento, los pilotos se ven obligados a acelerar sus monoplazas a niveles extremos y durante lapsos más prolongados antes de arrancar, sometiendo a la unidad de potencia a un desgaste mucho más alto.
Según reveló Motorsport, los telemetristas detectaron en Bahrein que los motores están promediando las 12.000 revoluciones por minuto (rpm) en parado, con picos que superan las 13.000 rpm. Para tomar dimensión del brutal cambio, en la era anterior los picos rondaban las 9.000 o 10.000 rpm.
La posible solución
Ante el inminente inicio del campeonato, pautado para el próximo 8 de marzo, los equipos estarían presionando a la Comisión de la F1 para que aplique un parche reglamentario de urgencia. En ese sentido, la alternativa más fuerte es que se habilite el uso del MGU-K (el recuperador de energía cinética, actualmente prohibido por debajo de los 50 km/h), para empujar el auto desde cero.
No obstante, esta solución traería un nuevo dolor de cabeza para las escuderías: quemar esa batería en la largada dejaría a los monoplazas sin potencia eléctrica para defenderse o atacar en la primera recta del circuito.
La palabra de los protagonistas
Al dilema por este estrés mecánico se le suma la implacable presión del reloj. Pilotos como George Russell levantaron la voz para advertir sobre la enorme diferencia entre una práctica y una carrera oficial. “Por el momento, solo hago mi salida cuando estoy en una ventana determinada. Somos muy conscientes de que para una salida de carrera, sales cuando se apagan las luces, no cuando tu turbo específico está en la ventana correcta“, sentenció, sabiendo que la realidad no perdonará cada domingo.
De esta manera, el margen de error de los pilotos se redujo de manera considerable, y fue Oscar Piastri quien se encargó de hacerlo saber. “La diferencia entre una buena y una mala salida el año pasado era que tenías un poco de patinaje de ruedas o un mal tiempo de reacción, mientras que este año no solo pierdes cinco metros más o menos, podrías perder seis o siete posiciones“, expresó, a la espera de novedades previo al debut en Australia.
Datos clave
- La eliminación del componente MGU-H provocó que las largadas de Fórmula 1 sean más inestables.
- Los motores ahora alcanzan picos de 13.000 rpm en parado frente a las 10.000 rpm anteriores.
- El Gran Premio de Australia abrirá oficialmente la temporada el próximo 8 de marzo.
