La realidad es que el penal de Elías Martínez fue un hecho de justicia divina. Marcelo Gallardo no merecía terminar su segundo ciclo como DT de River contra el humilde Ciudad de Bolívar siendo eliminado en la Copa Argentina.
Napoleón no merecía ese Waterloo tan triste y humillante. Y a ver… escucharlo a Gallardo con su tono fuerte está buenísimo.
Él dice que sigue en River en este contexto porque está convencido, que sigue porque está seguro del equipo y de la pretemporada que hizo el plantel; y no por necio.
Ahora, lo que también estaría buenísimo es que ese convencimiento se vea dentro de la cancha. Un River convencido, a Ciudad de Bolívar lo debería pasar por arriba. Ayer, el equipo de Gallardo tenía que hacerla 3 o 4 al rival, si tenía esa convicción que muestra el DT en conferencia.
Contrario a eso, a River lo termina salvando Joaquín Freitas, un pibe que ni siquiera fue a la pretemporada. Si bien el gol de penal lo metió Juanfer Quintero, el pibe hace una jugada bárbara para que terminen haciéndole la falta que después culminó en el único tanto de la noche.
River pasó de ronda en la Copa Argentina. River zafó, pero zafó hasta el domingo, cuando tenga que ir a la cancha de Vélez por el campeonato. El convencimiento está en la cabeza de Gallardo, pero no está en la cancha. El partido en el Amalfitani será otro examen para River.
