Valentín Carboni llegó al fútbol argentino como una de las grandes joyas a tener en cuenta, pero el contexto de Racing está repercutiendo directamente en sus chances de Mundial. Hablamos de un chico que ha sido elogiado por Messi y Scaloni como uno de los pibes del futuro, pero lamentablemente no lo estamos pudiendo disfrutar.
El DT de la Selección Argentina lo tiene re contra considerado para la próxima Copa del Mundo. De hecho, es campeón de América en 2024. Ya lo habíamos visto en el Sub-20 y recibir los elogios tanto de Scaloni como de Messi no es casualidad. El técnico de la Albiceleste no va a decir que un pibe es distinto porque no lo dijo en otros casos como Franco Mastantuono o Nico Paz.
Valentín es categoría 2005 y es hijo de Ezequiel Carboni, un ex futbolista con una historia bastante particular porque jugó desde los 5 años en Lanús, donde fue capitán y también un ejemplo de profesionalismo hasta que terminó su carrera en Banfield, el clásico rival.
El flamante refuerzo de Racing no vio jugar a su papá, pero sí es parte de una familia donde todos los hijos son de algún club u otro. De hecho, Franco Carboni ya pasó por varias entidades, con un paso muy efímero por River. Y la historia de Valentín va ligada a la de su padre.
¿Por qué? Fue parte de las inferiores del Granate cuando él era técnico. Luego, se fue a Catania cuando su padre viajó para trabajar en Italia. Y, finalmente, recaló en Inter donde vieron su calidad y lo catalogaron como una joya totalmente interesante de cara al futuro. De hecho, llegó a jugar para la Sub-15 y la Sub-17 de dicho país europeo, pero rápidamente la Selección Argentina accioní para poder tenerlo en cuenta.
Es un mediocampista ofensivo, zurdo, bastante alto y dúctil pese a sus 1,85 metros. Cuenta también con gambeta y muy buena pegada. En ese contexto, Inter lo fue cediendo a diferentes clubes para que sume minutos. Monza, por ejemplo, donde promedio cerca de 40 minutos por partido. Y uno de sus highlights en aquel entonces fue converirle a Juventus.
En el medio, Inter recibió varias ofertas importantes para poder comprarlo y las rechazó todas. Fue cedido a Olympique de Marsella donde, lamentablemente, se lesionó fuerte y lo llevaron de vuelta a Italia para que termine con su rehabilitación. Fue cedido recientemente a Genoa, durando seis meses porque no fue utilizado.

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Así fue como se cortó la cesión y recaló en Racing con una cláusula muy particular que obliga al club, de alguna manera, a hacerlo jugar. Es una cláusula de vidriera en donde Inter abona 200.000 dólares por cada cuatro partidos jugados de forma consecutiva.
Según cuentan, incluso, hay un plus si Carboni llega a ser convocado al Mundial. Y claro, la Academia sabe de esto y lo hace jugar. El tema es que Gustavo Costas, el entrenador de los de Avellaneda, parece no haber visto un solo partido del pibe en su carrera, parece no saber nada de él. Por momentos, lo ató a la banda izquierda, lo dejó solo en la creación y las críticas asomaron.
Pero van apenas tres partidos y Costas tiene que encontrarle la vuelta a este Racing que empezó muy mal el campeonato. Y claro, Carboni se ve perjudicado por ello. Tanto él como Nardoni se sienten totalmente aislados del esquema. Se nota que el pibe tiene talento, pero le falta, no te digo rebeldía, pero sí un entorno para poder brillar, para poder mostrar todo eso que Messi y Scaloni elogian.
No es humo, de verdad es muy bueno. De hecho, contra Tigre tuvo tramos en donde tomó la pelota y creó ocasiones interesantes. Él no es un jugador de banda, es un futbolista enlace, un mediocampista ofensivo. Por eso, si Costas lo entiende, si Racing lo acompaña, es un chico que tiene destino de Mundial.







