Tyson Fury es un distinto. Su forma de pensar, su forma de tomarse la práctica profesional del boxeo, es muy diferente a la de la amplia mayoría de los peleadores, incluso entre aquellos que forman la selecta lista de campeones mundiales. Ello lo vuelve un personaje invaluable para la disciplina y el negocio que conlleva, porque puede ser amado u odiado, pero jamás ignorado.
En el último tiempo, El Rey de los Gitanos le dio algunos disgustos a los fanáticos, diciéndose retirado en reiteradas ocasiones y luego desdiciéndose, por ejemplo después de la victoria de Oleksandr Usyk en la revancha ante Anthony Joshua, haciéndole saber al mundo que estaba listo para enfrentar al ucraniano por el campeonato mundial indiscutible de los pesos pesados.
Esas idas y vueltas le valieron a Tyson Fury perder el título que otorga la revista The Ring, aunque no así el del CMB que es el que le permitiría pelea por ser el amo y señor de la división. También salir del ranking de los mejores pesos pesados que elabora la tradicional publicación de boxeo. Aunque según las recientes declaraciones de este, la revista no hizo más que caer en la propia estrategia que este tejió.
Según le dijo a Segundos Afuera, quiso quedarse sin el cinturón que otorga The Ring para buscar recuperarlo precisamente en el combate ante Oleksandr Usyk, ya que así lograría conquistarlo por tercera vez e igualar una marca histórica que solo ostenta el legendario Muhammad Ali.
