De los mexicanos que se han consagrado campeones en los últimos meses, sin dudas que la gran sorpresa fue Emanuel Navarrete(29-1/ 25 KO). No sólo destronó a una figura, sino que se consolidó y ya realizó tres defensas de su cinturón de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) de los supergallos.
Todo inició en diciembre de 2018, cuando al Vaquero, que hasta entonces había realizado sus peleas sóloen México, tuvo la oportunidad de enfrentarse al peligroso ghanés Isaac Dogboe, invicto y de una mano muy respetable para la categoría, en el Madison Square Garden de Nueva York. Trabajando desde la distancia, logró llevarse el triunfo en las tarjetas por decisión unánime. También representó su aparición en una velada importante en Estados Unidos: fue semifondo de Vasiliy Lomachenko-José Pedraza.
Si algo faltaba para ratificar que Navarrete era cosa seria, llegó la esperada revancha en mayo de este año. El mexicano lo destruyó: lo tiró dos veces (rounds 6 y 12), hasta que el árbitro decidió parar el combate en el último asalto.
Aprovechando el envión, entre agosto y septiembre subió dos veces al ring: dos defensas exitosas, ante Francisco De Vaca (KO3) y Juan Miguel Elorde (TKO4). Y, según contó hace poco, tampoco descarta volver en diciembre. Hasta se animó a pedir por su compatriota Rey Vargas, el dueño del título del CMB.
Muchas veces, grandes campeones se estancan y hacen pocas peleas, por diferentes motivos. Navarrete está, primero, en un gran momento boxístico y también enuna edad adecuada para hacer el sacrificio de saltar al ensogado bastante seguido (y más si no recibe castigo).
Con su estilo agresivoy asfixiante(tiene más knockouts técnicos que knockouts), el Vaquero, a sus 24 años, ya deja de ser una promesa y pasa a ser una realidad para el boxeo mexicano.