Si hay algo que tiene que reconocerse a la afición de los New York Knicks es su pasión y fidelidad. Sin importar que el equipo tiene más de 4 décadas sin conocer un título, sin importar qué tan mal les vaya, sin importar quién juegue y quién no, siempre están ahí.
Sin embargo, el partido de anoche entre Knicks y Dallas Mavericks tenía un aditivo especial que hizo que se colmara la asistencia del Madison Square Garden: el regreso de Kristaps Porzingis por primera vez.
En este sentido, los fanáticos de los Knicks le hicieron sentir al letón todo el odio y repudio que sentían por él después de ser traspasado a los Mavericks, inclusive interrumpiendo el himno nacional para abuchearlo.
Porzingis se convirtió en el hombre más odiado desde Queens hasta el Bronx, pasando por Atlantic City, Buffalo y cada una de las esquinas del condado de Nueva York, y recibió una de las bienvenidas más hostiles de la historia de la liga.
No obstante, el ala-pívot pareció darle poca importancia al trato agrio propinado por quienes solían auparlo, pues los victimizó con 20 puntos, 11 rebotes y 3 bloqueos. Igualmente, la última carcajada se la llevaron los locales, que se impusieron 106-103.