Exitosas en su deporte. Exitosas por fuera de su disciplina deportiva. Sus vidas se dividen en dos. Mitad en el deporte y la otra en el laboratorio. Pero ambas las desarrollan al máximo. Aquí, el selecto grupo de mujeres deportistas que pasan y pasaron horas en los gimnasios, los estadios, la pileta y en la pista. Antes, durante y, probablemente, luego de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Gabrielle Thomas (Estados Unidos):
La estadounidense Gabrielle Thomas, de 24 años, y ya es famosa en el mundo del atletismo. En lo suyo, los 200 metros llanos, ya que es la tercera mujer más rápida de todos los tiempos.
Conocida como Gabby, se quedó con una medalla de bronce en Tokio. Además del entrenamiento y las competencias, Thomas estudió Neurobiología y Salud Global en la Universidad de Harvard. En la actualidad, cursa una maestría en epidemiología y gestión de la salud en la Universidad de Texas, en Austin. Su principal interés de investigación es la desigualdad racial en el acceso a los servicios de salud en Estados Unidos.
Anna Kiesenhofer (Austria):
La ciclista austríaca de 30 años no estaba ni cerca en la lista de favoritas para la carrera de ruta femenina en Tokio. Pero a pesar de haberse preparado sin entrenador ni el apoyo de una estructura profesional, causó una de las mayores sorpresas de estos Juegos al ganar la medalla de oro.
La austríaca terminó tan por delante de su rival más cercana, la actual campeona del mundo Annemiek van Vleuten, que la ciclista neerlandesa creyó brevemente que había cruzado la línea en primer lugar y celebró enérgicamente.
La campeona olímpica es una doctora en matemáticas, graduada de la Universidad Técnica de Viena y la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.
Actualmente trabaja en investigación y docencia en la Universidad Técnica de Lausana, en Suiza.
Hadia Hosny (Egipto):
Tras ser eliminada en la fase de grupos del doble femenino de badminton, la egipcia Hadia Hosny insinuó su retiro. Tiene 32 años y se refirió a lo duro de entrenarse y competir. “Existe una gran posibilidad de que estos hayan sido mis últimos Juegos Olímpicos. Es muy estresante viajar a todos los torneos y mantenerme en una buena posición en el ranking mundial”, explicó la egipcia en declaraciones publicadas en el sitio oficial del Comité Olímpico Internacional (COI).
Sin embargo, continuará desarrollando su carrera académica que la tiene como profesora asistente en la Universidad Británica de Egipto. Posee una maestría en biomedicina de la Universidad de Bath, Reino Unido, y un doctorado en farmacología de la Universidad de El Cairo, Egipto. Entre sus investigaciones, se destaca uno sobre la dexametasona, un fármaco antiinflamatorio utilizado para diversas enfermedades. Asimismo, Hosny también es miembro del Parlamento egipcio.
Louise Shanahan (Irlanda):
El deseo de la corredora irlandesa de 24 años era clasificarse para los Juegos Olímpicos de París 2024. Sin embargo, los resultados llegaron antes de lo esperado y consiguió un lugar en los 800 metros en Tokio, donde no logró superar la primera eliminatoria de clasificación.
Si bien los planes deportivos para 2024 aún están vigentes, la irlandesa ahora está centrando su atención en la ciencia. Lo suyo es la física cuántica. Graduada de la Universidad de Cork, en su país natal, cursa un doctorado en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra. “Me gusta tener dos carreras porque, cuando las cosas en el laboratorio van mal, puedo decirme a mí misma que soy una corredora, y eso está bien”, dijo Shanahan al periódico Cambridge Independent antes de los Juegos de Tokio. Hoy, su principal interés es la física médica: estudia y desarrolla dispositivos que podrían mejorar el diagnóstico y tratamiento del cáncer. “Si no me va bien con el atletismo, siempre puedo considerarme una física cuántica”.
Charlotte Hym (Francia):
Cuando tenía 12 años, la francesa Charlotte Hym quedó fascinada con aquellos que circulaban en skate cerca de su casa en París. “Se veía genial y yo quería hacer lo mismo”, contó la joven de 28 años en el sitio web del COI. La francesa terminó compitiendo en el debut olímpico del skateboarding, donde quedó eliminada en la ronda de clasificación del evento de skate callejero.
Sin embargo, dejó su huella en Tokio 2020 por ser una de las pocas atletas que también es Doctora en Neurociencia. En su actividad académica, investiga el efecto que tiene la voz materna en el desarrollo de las habilidades motoras en los recién nacidos.
Nadine Apetz (Alemania):
Apetz se convirtió en la primera representante de Alemania en el boxeo olímpico femenino. La boxeadora de 35 años perdió ante Lovlina Borgohain, de India, en su primera pelea de peso welter femenino. Si bien tiene medallas en torneos europeos y en el Campeonato Mundial de Boxeo, ahora, la alemana tiene la intención de centrarse en su otra carrera. Tiene una maestría en Neurociencia de la Universidad de Bremen y su próximo objetivo es completar un doctorado en el Hospital Universitario de Colonia, también en Alemania. Estudia una técnica llamada estimulación cerebral profunda, que consiste en aplicar corrientes eléctricas o electromagnéticas a ciertas áreas de la “materia gris” del cerebro. Este tratamiento tiene un gran potencial y puede, en el futuro, ayudar a las personas con la enfermedad de Parkinson, una afección degenerativa que afecta a las neuronas responsables del movimiento y el control muscular. “Prepararme para los Juegos Olímpicos de Tokio fue bastante estresante. Cuando regrese de Japón, me concentraré al 100% en mis estudios”, contó Apetz al sitio web del COI.
Andrea Murez (Israel):
Andrea Murez, de 29 años, nacida en California, se graduó en Biología de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. Sin embargo, la natación le permitió participar en las competencias acuáticas de los Juegos Maccabiah, un evento deportivo que organiza cada cuatro años Israel. Después de un buen desempeño, Murez decidió mudarse permanentemente a Israel y representar al país. En los Juegos Olímpicos de Tokio, la atleta, bióloga y futura médica se lanzó a la piscina en cuatro eventos: 50, 100 y 200 metros estilo libre y relevos mixtos 4×100. Su mejor resultado llegó en el relevo, en el que la selección israelí terminó octava en la final.
