Si la eliminación en la fase de grupos de la Champions League había dejado ver los primeros signos de ruptura en la relación de Diego Simeone con la afición del Atlético Madrid, el fastidio generalizado que se expresó ayer en las afueras del estadio Wanda Metropolitano, tras el empate 1-1 ante Girona, fue prueba de que la crisis ha llegado a su punto más alto.

var _bp = _bp||[]; _bp.push({ “div”: “Brid_16633002”, “obj”: {“id”:”6126″,”width”:”800″,”height”:”478″,”video”:”195292″} });

Tanto sufrieron los aficionados colchoneros la pasada temporada, hasta que en septiembre de 2017 se anunció la renovación del Cholo hasta 2020, que resulta difícil de entender tanto descontento apenas unos meses más tarde, prueba de que, más allá de los discursos, en el fútbol solo valen los resultados.

Y esos resultados no han acompañado a Simeone, que no solo tuvo que resignarse a jugar la Europa Leaguetras finalizar tercero en su grupo de Champions, tras varias temporadas en las que el Atlético se había instalado entre los mejores equipos del viejo continente; sino que además viene de morder el polvo ante Sevilla por Copa del Rey, cayendo 2-1 como local en el partido de ida de los cuartos de final, y de empatar, también en el Wanda Metropolitano, 1-1 ante el Girona tras comenzar ganando el encuentro.

Entonces ya no existieron súplicas para que el Cholo continúe al frente del equipo. Por el contrario, ante las cámaras deEl Chiringuito, los aficionados se despacharon con todo tipo de reclamos, criticando los cambios del entrenador, su planteo defensivo, la incapacidad de mantener un resultado favorable e incluso llegando a llamarlo “cobarde”.

Así las cosas, no es de extrañar que Simeone decida finalizar su vínculo con el Atlético mucho antes de lo que estipula su nuevo contrato y la próxima temporada podría encontrarlo en el banquillo de uno de los tantos pretendientes que se ha ganado a fuerza de grandes campañas con un equipo que, haga memoria, se había acostumbrado a navegar en mitad de tabla antes de su arribo.