Fuera de las canchas, Boca atraviesa uno de los días más emotivos y alegres en mucho tiempo. Tras arduos días de negociaciones y charlas, Darío Benedetto llegó a Argentina para convertirse en jugador del Xeneize por segunda vez, donde regresó para completar su camino hacia la idolatría en el club de la Ribera.

Para el Pipa también debe ser de los días de las jornadas más emocionantes de su carrera, ya que si bien en su primera etapa en Boca fue recibido de gran manera, en esta ocasión lo recibieron como realmente como un ídolo. Los hinchas llenaron el Aeropuerto Ministro Pistarini de Ezeiza y el centro médico ubicado en La Boca donde Benedetto se hizo la revisión para agradecerle por su vuelta.

Es que Benedetto, al margen de haber sido el mejor centrodelantero de Boca en la era post Palermo con sus 45 goles en 76 partidos jugados, también confesó su amor por el club antes de arribar. Y, de hecho, hasta él mismo confirmó que puso dinero de su bolsillo para que se dé su primer ciclo en el Xeneize, el cual comenzó en 2016 y culminó en 2019.

Por eso, desde el día uno que regresó a Boca, apenas se terminó de hacer la revisión médica, llegó la primera decisión del jugador de 31 años. Resulta que desde el Consejo del Fútbol habían pautado que Benedetto firme su contrato mañana -es decir, este viernes- y que luego sea presentado en La Bombonera, donde según contó Diario Olé existe la posibilidad de que haya hinchas como sucedió cuando se presentó a Marcos Rojo, aunque aún eso no fue confirmado por el club.

¿Y la decisión del Pipa en todo esto? Por lo que contó el periodista Diego Monroig, Benedetto había sido liberado tras la revisión médica para que descanse luego del vuelo y se acomode en Buenos Aires para prepararse de cara al largo viernes que se le viene. Pero el recién llegado quiere pasar previamente por Casa Amarilla -donde se está entrenando el plantel de cara al duelo ante U de Chile del Torneo de Verano- para saludar a sus nuevos compañeros y cuerpo técnico. Además, pidió firmar hoy mismo su contrato, en lugar del viernes. ¡Quiere estar ya!