El pentacampeón del mundo estuvo contra las cuerdas, besó la lona y caminó por el borde del abismo en una tarde texana que coqueteó seriamente con la catástrofe histórica. En un marco de drama absoluto en Houston, la Selección de Brasil venció con lo justo por 2-1 a Japón gracias a un agónico golazo de Gabriel Martinelli en el tiempo de descuento, sellando un pasaje milagroso a los octavos de final del Mundial 2026. El elenco de Carlo Ancelotti se marchó al descanso bajo una ensordecedora lluvia de pifias, pero la mística de la Verdeamarela apareció en el complemento para dar vuelta una batalla colosal.
La tarde comenzó con ambiente de fiesta en las tribunas por la visita ilustre de Ronaldinho Gaúcho para apoyar al bando sudamericano, que saltó a la cancha con Neymar arrancando desde el banco de suplentes. Si bien Brasil tomó el control en los primeros minutos mediante las arremetidas de Vinícius Júnior, el ritmo se cortó tras la pausa de hidratación a los 24′, instante donde cayeron los primeros reproches del público por la falta de profundidad.
El balde de agua fría llegó al minuto 29. Tras una brillante acción colectiva, Kaishu Sano sacó un impactante remate desde fuera del área para clavar el 1-0 y desatar la sorpresa absoluta. El golpe psicológico fue demoledor: Brasil cayó en la desesperación, Casemiro y Danilo se ganaron tarjetas amarillas por faltas de emergencia y el primer tiempo bajó el telón entre duras pifias del público y dudas gigantescas en el césped. ¡Los pentacampeones estaban quedando eliminados!
A medida que nos acercamos a la gran final, las apuestas al ganador reflejan la paridad y el nivel mostrado por las selecciones favoritas en las últimas rondas.

Casemiro empata para Brasil ante Japón.
La rebelión de la Verdeamarela y el milagro de Martinelli
Para el complemento, Ancelotti movió la pizarra mandando a la cancha a la joya Endrick en lugar de Lucas Paquetá. La actitud cambió de inmediato y el arco japonés se transformó en una zona de bombardeo. Tras un aviso de Bruno Guimarães y una pelota que se paseó de forma milagrosa sobre la línea de sentencia, llegó el ansiado desahogo. Al minuto 55, Casemiro apareció destapado en el segundo palo para conectar un impecable testazo y decretar el 1-1.
Japón resistió el vendaval liguero de forma heroica gracias a las monumentales atajadas de su arquero Zion Suzuki, quien le sacó un gol cantado a Vini Jr. a los 58′. El partido se volvió de dientes apretados, con Brasil volcado con todo al ataque tras el segundo cooling break y el fantasma del alargue rondando de forma inminente en el ambiente tras decretarse seis minutos de tiempo añadido.
Cuando el cronómetro marcaba el suspiro final y los penales asomaban en el horizonte, apareció la jerarquía individual. Gabriel Martinelli frotó la lámpara en el último suspiro del descuento, se fabricó una jugada magistral y anotó un golazo descomunal para firmar el 2-1 definitivo. Fiesta total, locura en el banco de Ancelotti y un desahogo monumental para un Brasil que sigue con vida en el Mundial tras superar una de sus pruebas más dramáticas.














