Por Darío Sanhueza
Una interpretación sesgadamente positiva podría decir que, salvo el escandaloso papelón viviendo por Colo Colo ante América Mineiro en Brasil, el Cacique no ha perdido en este segundo semestre. Y tendría razón, en teoría. Porque la realidad nos lleva a hacer un análisis distinto.
Si todo continúa de esta forma, todo indica que Colo Colo no va a ser campeón. Y la causa de esto no es empatar de visita con Coquimbo, ni siquiera -extiendo hasta el máximo el elástico- no ganar los clásicos. Los campeonatos se pierden resignando puntos de local contra equipos de abajo. Se pierden empatando con Everton, perdiendo con Coquimbo, perdiendo con el colista Curicó y ahora empatando con Copiapó. El Colo Colo campeón 2022 terminó 11-4-0, sobran más palabras.
El arquero de los atacameños tuvo una jornada importante y atajó dos o tres pelotas relevantes, especialmente el rebote que tomó Matías Moya luego de la pifia de Fuentes que pegó en el travesaño. Pero tampoco es que el Cacique le haya apedreado el rancho y haya salido todo magullado de la tristemente maltrecha cancha de Pedrero. Es más, De Paul tuvo que intervenir ya en el primer minuto tras un arranque de Luna, donde ya podíamos percibir lamentablemente que la mano vendría complicada, más aún luego de otro par de aproximaciones riesgosas por parte de los nortinos.
Tras esa versión aletargada y somnolienta del primer tiempo, Quinteros pensó que era Halloween y decidió disfrazarse de Ariel Holan, incluyendo a Thompson -con más murmullos que aplausos en la grada- armando un 4-2-4 que partió el equipo de manera evidente y que si bien trajo un poco más de energía en ataque, comenzó a dar la impresión que si Copiapó armaba bien una contra, nos iba a pillar en inferioridad numérica y podía abrir el marcador. Y así fue, por desgracia, con una excelente contra comenzada por Luna y finiquitada por un Quinteros que nuevamente le hizo daño a Colo Colo. Maximiliano, por cierto. Ya nos había clavado en la ida y anteriormente jugando por Ñublense.
El partido estaba más para el cachetazo definitivo que para el empate, que llegó de forma sorpresiva e incluso algo fuera de contexto. Muchos ya habíamos perdido la fe en la pegada de los tiros libres de Gil en el 2022, tras un esplendoroso 2021 en esa faceta, de hecho desde aquel año que no hacía goles por esta vía. En buena hora llegó, maquillando un partido personal bastante por debajo de lo esperable de un jugador de su importancia.
Y después vinieron dos cosas que resumen la falta de jerarquía de este Colo Colo 2023. Lo primero, la expulsión de Pavez. Un volante de contención no puede ganarse amarillas por reclamar, porque está muy expuesto a la refriega, a hacer fouls, y a recibir amarillas por aquello. Un capitán, tampoco. Ahora, que un volante de contención además sea capitán y se gane amarillas por reclamar, supera todo análisis. Dicho y hecho, tuvo que cortar una contra, ganarse otra amarilla e irse expulsado cuando aún quedaban un par de minutos.
Pero quizás lo peor fue lo segundo: la contra perdida tres contra uno. Pensemos: estamos jugando los últimos minutos en el Monumental, contra el 14° de la tabla de posiciones, que está sacando un empate. Normalmente en un escenario así nos quejaríamos, en vano, del planteamiento replegado y derechamente ratón del rival. Pero aquí los pillamos de contra, abiertos, y con tres colocolinos en velocidad contra un solo defensor rival. Y la mandamos afuera. Así no se puede.
Para quedarnos con algo positivo: linda respuesta del pueblo albo ante la tragedia personal vivida por uno de los nuestros, Érick Wiemberg, un futbolista que representa la camiseta que amamos. Esperemos que esta linda manifestación de afecto, empatía y respeto contribuya en algo a él y a su familia a superar este momento tan terrible, vivido por el propio Wiemberg en cancha, que se presentó a jugar con la valentía, gallardía, empuje y coraje que marca nuestra historia.
¿Cuándo vuelve a jugar Colo Colo?
Colo Colo vuelve al ruedo el sábado 23 de septiembre cuando reciba a Cobresal en el Estadio Monumental.
