Si uno mira la línea de salida en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, ver a una brasileña entre noruegas y suecas ya es una rareza. Pero ver a Bruna Moura podría considerarse casi un verdadero milagro.
Hace exactamente cuatro años, mientras el mundo se preparaba para los Juegos de Beijing, el nombre de Bruna aparecía en los titulares por la peor razón posible. El 27 de enero de 2022, el coche que la llevaba al aeropuerto de Múnich para comenzar el viaje rumbo a la competencia sufrió un accidente frontal contra un camión. El conductor falleció en el acto.
Bruna, atrapada entre los hierros, sobrevivió de milagro con fracturas múltiples en los pies, el brazo, las costillas y un pulmón perforado.
Su sueño olímpico murió en esa carretera. O al menos, eso creyeron todos menos ella.
De la bicicleta a la nieve
Para entender por qué Bruna Moura es capaz de soportar lo insoportable, hay que mirar su pasado. Nacida en Caraguatatuba, en el litoral de São Paulo, Bruna no conoció la nieve hasta la adolescencia. Su primer amor fue el Mountain Bike, deporte que le dio la base aeróbica y la fuerza en las piernas que luego serían su salvación.
No fue hasta 2010, gracias a un proyecto social de la Confederación Brasileña de Deportes de Nieve (CBDN), que cambió las ruedas por los esquís. La transición fue brutal: pasar del calor tropical y la tierra a la técnica depurada del esquí de fondo (cross-country). Pero Bruna tenía un talento natural para el sufrimiento físico, una cualidad indispensable en este deporte.
Se mudó a Europa, compitió en Copas del Mundo y en el Mundial de Oberstdorf 2021, consolidándose como la mejor fondista de Sudamérica. Todo estaba listo para su consagración en Pekín 2022. Hasta que sonó el teléfono con la noticia del accidente.
El círculo se cierra en 2026
La presencia de Bruna hoy en Milán-Cortina tiene una carga simbólica devastadora. Ha regresado a competir al mismo país donde la tragedia casi le quita la vida. Y si bien no estaba ni cerca de ser favorita para el podio, su victoria ya está firmada.
Bruna Moura debutó este martes 10 de febrero en la competencia y finalizó en el puesto 74°, quedando sin chances de acceder a los cuartos de final.
“Por fin puedo decir que soy atleta olímpica. Estoy muy feliz, es increíble. Sé que no fui la mejor brasileña, pero, sinceramente, no importa. Lamento no haber podido poner a Brasil en lo más alto del ranking de naciones ‘pequeñas’, como me hubiera gustado, pero esta fue la carrera de mi vida”, confesó emocionada tras su postergado debut olímpico.
La delegación de Brasil en los Juegos Olímpicos Milán-Cortina 2026:
Bruna Moura forma parte de delegación más grande de Brasil en toda la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno. En total son 14 los atletas que participan: Lucas Pinheiro Braathen (Esquí Alpino), Christian Oliveira Soevik (Esquí Alpino), Giovanni Ongaro (Esquí Alpino), Alice Padilha (Esquí Alpino), Bruna Moura (Esquí de Fondo), Eduarda Ribera (Esquí de Fondo), Manex Silva (Esquí de Fondo), Nicole Silveira (Skeleton), Edson Bindilatti (Bobsleigh), Davidson de Souza (Bobsleigh), Rafael Souza (Bobsleigh), Luís Bacca (Bobsleigh), Pat Burgener (Snowboard) y Augustinho Teixeira (Snowboard).
DATOS CLAVE
- Bruna Moura debutó en los Juegos Olímpicos de Invierno el 10 de febrero de 2026 tras sobrevivir a un accidente en 2022.
- La atleta brasileña finalizó en el puesto 74° en la prueba olímpica de esquí Cross-Country.
- Brasil compite con 14 atletas, la delegación más grande de su historia en Juegos de Invierno.
