Hablaremos específicamente del fútbol español, pero tranquilamente podría tratarse de cualquier territorio en Latinoamérica. Las juveniles han ido teniendo cada vez más protagonismo desde la pandemia, pero la competencia para lograr el objetivo es cada vez más feroz. Todo esto se da en menores de edad, quienes desde los 10 años en algunos casos tienen la presión por llegar a primera división. La pregunta en concreto que nos hacemos pasa por saber qué ocurre con todos los que no pueden alcanzar su sueño. Los juguetes rotos del fútbol, un reportaje exclusivo de Bolavip para desgranar los retos en el futuro de las canteras.

Hablaremos de agentes, de la ausencia de una regulación para proteger a menores de edad de los negocios que envuelven a este deporte, de lo que supone para un club conseguir que un juvenil llegue a primera y por encima de todo, de lo que ocurre con todos los que tras una vida en la cantera, ven cómo a los 18 o 19 años se encuentran ‘jubilados’ de su profesión.

Nuestro viaje a Pamplona para el Encuentro de Canteras de LaLiga sirvió para conocer de primera mano lo que se viene en las juveniles del fútbol español para los próximos años. En una serie de charlas que pudimos tener con clubes como Osasuna, Sevilla, Villarreal, Celta y algunos directivos de la primera división española, consultamos a estos sobre un interrogante que no salió de nuestra cabeza en todo el evento: ¿Qué pasa con todos los adolescentes que no llegan a primera?

Los números son crueles, pero es una realidad que podría aplicarse en cualquier territorio del planeta. La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) publicaba en el 2019 un estudio en relación a los chicos que tras su paso por una cantera de LaLiga terminan finalmente en el primer equipo. Desde el ente desvelaron que apenas el 0,4% de los niños que se inician en esta aventura llamada fútbol, consiguen tras una vida en las juveniles consolidarse como profesionales. ¿Qué pasa con el otro 99,6%?

“Hay que anticiparse”

Las repuestas a dicho interrogante son muchas, pero sobra con meterse en cualquier buscador de la web para encontrar decenas de casos donde un prometedor juvenil que no llegó a primera división terminó sumergiéndose en el mundo de la delincuencia, pandillas, drogas o simplemente el abandono social. La gran mayoría logra salir adelante en otras ocupaciones de la vida, pero la realidad es que existe un porcentaje de niños o adolescentes que no consiguen asumir el golpe que supone el verse retirados de la profesión que aman a los 18 años.

Ángel Alcalde, director del fútbol base del Club Atlético Osasuna, responde a nuestras preguntas dejando en claro que la única forma de evitar este tipo de situaciones pasa por anticiparse, educar, acompañar y por encima de todo ser sincero desde el primer día. Las familias y el entorno de los adolescentes, clave.

“Yo creo que la clave está en adelantarnos, sabiendo los número que nos dan desde LaLiga. No es fácil ser un jugador profesional, son muchos los que participan y los que juegan a este deporte. La cuestión es concienciar, es el primer paso tanto con los jugadores como con sus familias. A veces parece que estamos quitando ilusión y no creo que sea así. Lo que hacemos es ajustar las expectativas, llevamos la realidad al jugador y a sus familias. Les llevamos a un lugar mucho más sano y productivo, empieza en su relato para explicarnos cómo cortar de lleno el trauma que supone para un adolescente no conseguir su sueño.

Las aulas, el principal arma de los clubes: “En el tema académico, que es donde más se dan estos juguetes rotos, los casos son reales y lo son incluso poniendo mucho de nuestra parte. Necesitamos que los chicos se formen con motivación, que vean normal el estudiar a la vez que están formándose como futbolistas de alto rendimiento. Hay que adelantarnos por medio de concienciar de lo que puede ocurrir. Estamos en pleno desarrollo de una metodología con 20 modelos distintos para que cuando acaben su etapa formativa dentro del club no digan ‘¿Qué hago ahora?’."

Patxi Puñal, Director de Tajonar y jugador con más partidos en la historia de Osasuna, también respondió a Bolavip dejando en claro qué si bien empiezan a darse los primeros pasos para evitar una masa de niños/adolescentes en el paro con 18 años y sin estudios encima, queda mucho por delante. Si ocurre en el viejo continente, la situación por nuestras tierras es aún más dramática.

“Creo que Osasuna es un club muy responsable en ese sentido por que lo entendemos así. Al final son muchos los que empiezan, y los que llegan, pocos. No puede ser que hayas dedicado tu infancia a ser futbolista, que hayas sacrificado tu familia, los estudios, todo y que no haya una recompensa. De un club que no puedo nombrar nos dijeron que el primer día que entraron en la cantera había solo dos chicos que estaban estudiando. Para nosotros eso sería un gran fracaso. Necesitas de una madurez integral o te vas a quedar en el camino”, reflexiona uno de los ídolos más grandes del equipo navarro.

Los informes publicados por AFE desgranan un problema que Puñal no solo nos expone que existe, sino que es más común de lo que parece. En el 2019 se concluyó en el estudio del ente que la mitad de los juveniles abandonan sus estudios en etapa de formación, jugándosela por un futuro como profesionales donde solo el 10% firmará un contrato profesional cuando llegue a los 17 años. Evidentemente, existe una gran cantidad de chicos que se encuentran ante los primeros años de su adultez sin sueldo, sin formación académica o simplemente sin motivación de seguir adelante.

Ángel López, segundo entrenador del Getafe CF entre 2008 y 2015 asegura en este sentido desde Goldsmedia que el deporte rey ya no es solo un mundo de fantasía para los profesionales, sino que dicha situación ha llegado a los más chicos y que salir de ese escenario supone un reto enorme teniendo en cuenta su edad: “Muchos jóvenes jugadores pierden la perspectiva de la realidad, viven en una burbuja, y ser futbolista profesional no es fácil, hay muchos jugadores luchando por ello, la competencia es feroz”.

La salud mental, vital para solventar este problema según Alcalde: “El área de trabajo de psicología, de reciente creación, atiende estos aspectos y otros muchos que afectan e influyen en el rendimiento del niño, adolescente o joven jugador de fútbol. Nuestro objetivo es dotar al jugador de las competencias básicas en este sentido, de manera que al llegar a la etapa de rendimiento tenga integrados aquellos valores y los utilice en su práctica deportiva cotidiana o para sobreponerse a estados de ánimo adversos”.

Tan solo 1 de cada 2.600 niños federados en las 17 comunidades autónomas de España consigue llegar a primera división en el 2022. El sueño es grande, la competencia aún más y si bien desde los clubes trabajan por darle herramientas a los más chicos para cuando llegue el momento de renunciar al objetivo, queda mucho trabajo por delante, no nos olvidemos, en una de las cinco grandes ligas de Europa. Si trasladamos dicha problemática a Latinoamérica, los números y el daño a los jóvenes es aún más grande.

Los agentes, un problema de cara al futuro

¿Pero cómo se da la formación de ese niño prodigio que vence a las estadísticas y se mete en primera? La realidad es que tendrá que crecer en un contexto lleno de presiones, de actores que poco o nada tienen que ver con el futbol de juvenil y que envuelven a un menor de edad en escenarios donde la pelota es lo menos importante. Los representantes, otro enorme reto de las canteras pensando a futuro.

 

Veíamos semanas atrás una serie de filtraciones desde Football Leaks en relación a supuestas presiones por parte de agentes del Manchester City para que juveniles como Brahim Díaz o Jadon Sancho firmasen contratos millonarios teniendo apenas 14 o 15 años en sus piernas. Un hecho ilegal al tratarse de menores y donde distintas empresas españolas o británicas salieron con varios kilos de más en su cuenta. La noticia sacudió al fútbol europeo y dejó en claro que el futuro de los más chicos estará estrictamente relacionado con agentes que les representarán siendo todavía niños que no tienen por qué hacer parte de todo el entramado que envuelve este juego.

Dicho hecho supone un reto mayúsculo para los clubes, quienes tendrán cada vez más difícil pelear contra empresarios que conseguirán contratos millonarios para jóvenes y familias que en sus primeros años de adolescencia tendrán que lidiar con marcas deportivas, actos de promoción de artículos deportivos y una serie de presiones por fuera del terreno de juego. Repetimos que hablamos de niños, de menores de edad que cursan una etapa de formación personal y profesional que no debería salir del césped.

¿Cómo puede atacarse dicho problema? Le preguntamos al director de metodología del Villarreal y exjugador del Submarino Amarillo Héctor Font. Los técnicos de las juveniles hacen horas extras para lidiar con una situación que sobrepasa el terreno de juego: “No tenemos solo entrenadores, sino formadores que están encima de los estudios, del entorno de sus familias y de sus representantes. Tenemos la suerte de tener un proyecto con cada jugador. Al final sabemos que no llegan equipos, sino jugadores sueltos. Fernando Roig (presidente) quiere que dediquemos 50% del tiempo al fútbol y el otro 50% a la persona, a los estudios, valores y responsabilidades”.

Héctor Font, ex jugador del Villarreal y Director de Metodología: Bolavip
Héctor Font, ex jugador del Villarreal y Director de Metodología: Bolavip

Queríamos también contar con voces oficiales del máximo ente del fútbol profesional en España. Nos atendió Luis Gil Torres, director de Competición y Oficina del Jugador de la Liga para explicarnos cómo se puede trabajar desde los clubes para que los menores de edad a su cargo no tengan que ‘perder’ tiempo, esfuerzo y motivación fuera de las aulas de las ciudades deportivas o de los campos.

“Hay una parte importante que nosotros tenemos que tener en cuenta y es la competencia legal que nos atribuye la Ley del Deporte a nivel profesional. Todo lo que hacemos de más es porque entendemos que va a potenciar a los clubes y va a ayudar a los responsables de la cantera, a su vez a que todo sume para que LaLiga sea más potente. Todo esto es nuestra competencia y todo lo que podemos hacer en cuanto a agentes lo tenemos regulado. Todos los contratos tienen que estar regulados en LaLiga, sabemos cuánto cobra uno, cuánto cobra el otro", empieza en su relato un Luis Gil Torres que reconoce que el problema sobrepasa las leyes existentes.

Un fenómeno imparable dentro del fútbol: “¿Qué nos ocurre? Que esto se ha convertido en algo tan extenso que el propio desconocimiento de los padres los lleva a pensar que si el hijo no tiene agente se encuentra por fuera del juego. ¿Como lo podemos regular? Es complicado pero al final también tenemos que ir marcando unas líneas para concientizar a los padres de que no siempre es necesario. Los clubes tienen poco margen porque es una relación de confianza y no profesional con los padres”.

“Necesitamos un compromiso de los padres y de los clubes para marcar una línea. Los chavales al final no se enteran realmente. ¿Qué problema hay? Que el chico ve que el compañero tiene agente y siente que si él no tiene se queda por fuera del juego. Es lo típico que pasa. Además empiezan a ver que un agente les lleva unas botas de Nike a uno, a otro y por supuesto es difícil controlar que no quieran seguir ahí”, finaliza el director de Competición y Oficina del Jugador de la Liga.

Solo 1 de cada 2.600 niños federados en España será profesional y si lo consigue lo hará en un entorno mucho menos que amable. Del otro lado de la balanza quedan miles de jóvenes que pese a contar cada vez con más armas o herramientas para empezar su vida, se encuentran varados entre la falta de motivación, una frustración enorme y la pérdida de voluntad absoluta. El fútbol europeo tiene grandes retos en su cantera y si esto pasa en 2022 desde el continente que mejor representa los valores de occidente, ¿Qué puede esperarse que ocurra con los niños y adolescentes de toda Latinoamérica? El fútbol, un deporte con miles de juguetes rotos a lo largo y ancho del planeta.