No son pocos los que opinan que ha muerto el fútbol sudamericano con la mudanza de la final de la Copa Libertadores a Madrid.
La tendencia fue clara en las redes sociales, donde los hinchas no han dejado de expresarse con una mezcla de furia y decepción por la nueva sede de la definición entre Rivery Boca.
La final que el próximo sábado se disputará en el Santiago Bernabéuno hace otra cosa que escarmentar a un puñado de inadaptados y robar la ilusión de una verdadera multitud que se vio traicionada por la dirigencia del fútbol sudamericano.
Y en el medio hay un gran negocio, para el poderoso Florentino Pérez y para unas pocas manos en Conmebol. Perdió la gente, pero dejó en claro que no se va a quedar cruzada de brazos.




