NÚMEROS QUE ENGAÑAN
Por Darío Sanhueza
Con una cuota de ingenuidad, esperábamos que la nueva visita de Colo Colo a Santa Laura, esta vez ante Unión, nos entregase un buen encuentro y a un Cacique más cercano al primer tiempo con Audax que a lo mostrado en el segundo. Además, la tradición indica que generalmente los enfrentamientos ante los hispanos son partidos interesantes e intensos.
Imposible evitar ser abofeteados con un charchazo de realidad al ver una “Catedral”, que cumplió cien años hace pocos días, en un estado penumbroso, con un local que no logró convocar mucho más de la mitad de un aforo limitado, una iluminación digna de Stranger Things, una cancha tenebrosa cuyos problemas se arrastran desde hace meses, y dos equipos francamente muy discretos desde el primer minuto de juego.
Ya desde los primeros albores del encuentro sabíamos que no iba a ser un encuentro particularmente memorable, pero al menos, luego de dos acercamientos de Unión -un cabezazo que no entró de milagro y una buena respuesta de De Paul- el Cacique encontró la ventaja, a los tropezones como fue todo este encuentro, con una buena avivada de Damián Pizarro, que no sólo tomó el rebote y remató al arco, sino que luego tomó una buena decisión en la cesión a Oroz, que respondió con gol a la confianza de la titularidad.

A partir de ahí, el Popular se dedicó esencialmente a cuidar la ventaja y en ese aspecto no lo hizo del todo mal en el primer lapso. Unión tenía más la pelota pero de forma más bien inofensiva. El problema es que jugar de forma tan defensiva implica la imperiosa obligación de no cometer error alguno.
Pero si bien secretamente sentíamos que ese error llegaría, no esperábamos que fuese tan temprano en el primer tiempo y tan burdo. Bruno Gutiérrez había hecho un primer tiempo correcto pero lamentablemente su partido se ve totalmente condicionado por el ostensible error al perder la pelota con Garate, que finalmente encontró a Piñeiro con la sola obligación de empujarla. Un lateral derecho es prioridad de Estado para la segunda rueda.
¿Pudo después ganarlo Colo Colo? En teoría sí, pero prácticamente Pérez no tuvo grandes intervenciones. ¿Pudo ganarlo Unión? Parece ser algo más cercano a lo que pasó, nos queda especialmente en la memoria un par de muy buenas intervenciones de De Paul, en particular la última ante un violento derechazo de Garate que el Tuto, con muy buenos reflejos, nos permitió al menos rescatar un puntito que sirve más que no sacar ninguno.
Lo que sostiene en la pelea al Cacique este torneo no es el nivel de juego ni el poder ofensivo, sino que el contexto. La UC ha lidiado todo el año con la irregularidad y el desequilibrio; la U parece tranquila con no vivir las pellejerías recientes, y no parece tener mucho más como para dar el salto y aspirar a ser campeones; y por supuesto es una incógnita cuánto puedan Cobresal y Huachipato sostener en el segundo semestre sus grandes campañas en esta primera parte. Dos equipos que, por lo demás, con mucho menos plantel y presupuesto que el Cacique, quizás son los únicos dos equipos de este torneo – a lo mejor junto a Coquimbo- que provocan ganas de ver sus partidos al espectador imparcial.
Los números increíblemente tienen al equipo tercero, y con una segunda rueda en la que tanto los nortinos como los acereros -y la UC- deberán visitar el Monumental, esperemos que con público y que a los niñitos no se les ocurra lanzar objetos o armar trifulcas cuando vuelva la gente. Sin embargo, a veces, los números no sólo no muestran la realidad, sino que derechamente engañan, porque jugando así, es imposible ilusionarse con un futuro esplendor. Pero bueno, terminamos la primera rueda con un Curicó que no logra despegar, no hay excusas para llegar al eterno receso de Junio con 26 puntos y entre los primeros cuatro, y ahí, con la Copa entre medio, veremos qué pasa.





