La aprobación de la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas (SADP) marca un antes y un después en la estructura del fútbol chileno. Uno de los puntos que más impacto genera es el cambio en la distribución de los recursos, especialmente aquellos que históricamente han recibido los clubes provenientes de la actividad de la selección nacional.

Desde la entrada en vigencia de la ley en 2005, el modelo permitió que los clubes se organizaran como sociedades anónimas, pero también consolidó una estructura donde la ANFP y la Federación de Fútbol de Chile operaban prácticamente como un solo bloque. Esto implicaba que los ingresos generados por la Selección Chilena de Fútbol —como derechos de televisión, premios y auspicios— ingresaban a una misma caja común.

La Ley SADP viene a traer importantes cambios en el fútbol chileno.

En ese contexto, los clubes del fútbol profesional recibían parte de esos dineros, lo que durante años funcionó como un mecanismo de financiamiento indirecto. Sin embargo, también generó críticas, principalmente por la dependencia económica que esto provocaba en varias instituciones, muchas de las cuales no lograban sostenerse únicamente con sus propios ingresos.

El cambio más significativo en la reforma de Ley SADP

Con la reforma recientemente aprobada, uno de los cambios más relevantes es la separación entre la ANFP y la Federación. Mientras la Federación pasará a encargarse de las selecciones nacionales y el fútbol formativo, la ANFP quedará a cargo exclusivamente de la organización de las ligas profesionales.
Esta división no solo es administrativa, sino también financiera.

Al separarse ambas entidades, los recursos generados por la selección dejarán de ser compartidos con los clubes, ya que pasarán a ser gestionados exclusivamente por la Federación. De esta manera, se pone fin al sistema en que los equipos recibían dinero proveniente de la Roja.

El objetivo detrás de esta medida es evitar conflictos de interés y fomentar una mayor autonomía económica de los clubes. También busca que los recursos de la selección, que representa a todo el país, sean destinados directamente al desarrollo del fútbol nacional en sus distintas categorías, en lugar de financiar a instituciones privadas.

Otro punto clave es que esta separación apunta a una mayor transparencia y control en el uso de los recursos, junto con fortalecer la fiscalización del sistema. En ese sentido, la reforma también incluye medidas como el fin de la multipropiedad y mayores exigencias financieras para las sociedades anónimas deportivas.

Así, el fútbol chileno entra en una nueva etapa, donde los clubes deberán adaptarse a un escenario más exigente desde el punto de vista económico, perdiendo una fuente de ingresos histórica, pero avanzando hacia un modelo que busca mayor independencia entre uno y otro ente.

DATOS CLAVE

  • La reforma a la Ley SADP establece la separación financiera entre la ANFP y la Federación.
  • Los clubes chilenos dejarán de recibir ingresos generados por la Selección Chilena de fútbol.
  • La nueva normativa prohíbe la multipropiedad y aumenta la fiscalización a las sociedades anónimas.