Este domingo 8 de febrero de 2026, Bad Bunny hará historia como el primer artista urbano latino en solitario en encabezar el show de medio tiempo del Super Bowl. Sin embargo, a pesar de su estatus de superestrella mundial, el cheque que recibirá de la NFL dista mucho de ser millonario.
Contrario a lo que se cree, la NFL no paga una tarifa de aparición (appearance fee) a sus artistas principales. Según datos de The Athletic y convenios de SAG-AFTRA, Benito Martínez Ocasio recibirá un pago sindicalizado de aproximadamente 1.000 dólares diarios (poco más de 850.000 pesos chilenos).
Esta cifra es apenas un requisito legal para cubrir honorarios mínimos por el día del evento y los ensayos. No obstante, la NFL y Apple Music asumen los costos de producción, que este año superan los 10 millones de dólares, cubriendo desde la escenografía hasta los traslados del equipo del artista.
El verdadero botín: El “Efecto Super Bowl”
Si bien el pago inmediato es simbólico, las ganancias proyectadas a largo plazo son astronómicas gracias a la exposición ante más de 250 millones de espectadores globales:
- Aumento en reproducciones: Se estima que el catálogo de Bad Bunny experimentará un crecimiento del 115% en las dos semanas posteriores al show.
- Ingresos semanales: Según proyecciones de Agencia EFE, su música podría empezar a generar 1,7 millones de dólares a la semana solo en el mercado estadounidense tras el evento.
- Comparativa histórica: Rihanna, en 2023, generó 5,6 millones de dólares en valor publicitario para su marca Fenty Beauty en apenas 12 horas tras su presentación.
Un escenario sin igual
Para Bad Bunny, el Super Bowl no es un trabajo remunerado, sino la campaña de marketing más grande del planeta. Con el lanzamiento de su álbum “Debí tirar más fotos”, el puertorriqueño utiliza este escenario para consolidar su dominio global, transformando unos pocos dólares sindicales en una rentabilidad que se contará por decenas de millones en su próxima gira mundial.
