El catarí Mutaz Essa Barshim y el italiano Gianmarco Tamberi son los campeones de salto en alto de Tokio 2020. Los atletas consiguieron una marca de 2,37 metros, sin fallar ningún intento hasta esa altura y optaron por compartir el escalón más alto del podio, en lugar de desempatar. 

El récord olímpico es de 2,39 y lo logró el estadounidense Charles Austin en Atlanta 1996. Sin bien intentaron batirlo, en una marca que ya habían saltado en sus carreras, no pudieron superar esa altura y culminaron la prueba con el 2,37 con todos intentos positivos hasta allí, lo que les dió el oro. 

 

El bielorruso Maksim Nedasekau se llevó la medalla de bronce con la misma marca que los campeones, aunque falló dos veces durante la competencia, lo que lo terminó relegando a la tercera posición, igualando el récord de su país. El surcoreano Sanghyeok Woo, por su parte, saltó 2,35 metros, se ubicó cuarto y consiguió la mejor marca nacional. 

La reacción de los campeones al enterarse de que podían compartir la dorada se vio en vivo. Un juez se acercó a avisarles de la posibilidad de desempatar si lo deseaban, pero se miraron, chocaron su mano y se desató el festejo de ambos. El italiano se tiró al suelo completamente desbordado, mientras que el catarí levantó los brazos y salió a buscar a su equipo para fundirse en un abrazo con ellos. 

Además del emocionante festejo, Tamberi aportó otra increíble imagen sobre la pista. Su compatriota Lamont Jacobs ganó minutos después sorprendentemente la prueba de los 100 metros llanos y el saltador lo estaba esperando al final de la recta para celebrar descontroladamente con él. Noche histórica para el atletismo italiano.