Pudo haber ingresado apenas iniciado el encuentro, porque una lesión marginó a Gonzalo Higuaín cuando se llevaban disputado quince minutos de juego. Sin embargo, Allegri se inclinó por mandar al campo a Bernardeschi, quien terminaría por asistir a Alex Sandro en el único gol del encuentro.
Debió esperar a los 66 minutos para recibir el llamado del entrenador y, tras el paternal saludo de Buffón, saltó al campo de juego en reemplazo de Douglas Costa.
Apenas entró tuvo oportunidad de estirar la diferencia, pero el portero Sirigu lo atoró bien en un mano a mano y su remate, exigido, terminó pegando en la parte de afuera de la red.
Su oportunidad más clara, prueba de la falta de ritmo que le provocó una lesión que lo había tenido marginado desde el 6 de enero, se presentó apenas unos minutos más tarde. Recibió el centro atrás de AlexSandroy quedó en posición inmejorable para sentenciar al arquero de Torino, pero agarró el balón tan abajo que lo mandó a las nubes.
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A partir de allí, Dybala se apagó y ya no pudo pesar en el ataque de una Juventus que empezó a sentir que la ventaja de un gol sería suficiente para doblegar a un Torino sin respuestas. El regreso mostró a la Joya falto de ritmo y puntería, pero fue sin dudas un paso adelante respecto a sus expectativas mundialistas.



