Ante videos que van y vienen, Diego decidió subir uno propio para explicar la tristeza que siente por la muerte de su padre y dejar bien en claro que está más fuerte que nunca.
Maradona es un poeta. Eso no lo puede negar nadie. Lo fue dentro de la cancha con su zurda como máxima expresión. Pero fuera también lo es. Les guste o no. Puede ser un poeta maldito, como Charles Boudelaire.
Porque el Diez tiene una sensibilidad especial para narrar, más allá de su ocurrencia, para contar lo que sucede a su alrededor, a mucha gente. No a toda. Está bien no coincidir, no sentirse identificado. Pero también hay que entender a los que sí lo sienten así. A los que le llega su mensaje, su vivencia.
Nadie puede saber lo que yo estoy sintiendo por dentro
Porque el Diego las vivió todas, y sus cosas buenas y malas, quiéralo o no, son producto de esta sociedad, en él se manifiestan todas las locuras alrededor de las que vivimos. Las buenas y las malas.
Y ahora está dolido. Ahora no puede pensar en su pueblo, que lo ama. Tampoco tiene tiempo para pelearse con sus detractores de siempre. No. Maradona está golepado. La muerte de su padre, y hace no mucho la de su madre, lo hace consciente de su mortalidad, de la finitud existencial
Estoy fuerte. No me van a quebrar. Soy muy duro y tengo mucha espalda.
¿Es mortal Maradona? No parece serlo muchas veces, sobre todo por cómo ha gambeteado a la muerte. No parece serlo por cómo ha vivido, por el lugar donde se lo coloca. Pero sí. Lo es. Es un dios mortal. Un dios pagano y sucio. Que algún día morirá, físicamente. Y su físico le está poniendo límites. Pero más que nada, que tiene emociones. Que siente. Que sufre.
Y hoy el Diego está sufriendo. No es la primera vez. Pero promete volver. Y no sería la primera vez.
“Cuidado, que cuando vuelva, vuelvo con todo. Vuelvo a trabajar, vuelvo por la FIFA, vuelvo por la gente de Arabia que me dio trabajo, y por sobre todas las cosas, vuelvo por mi familia”.
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