Ya conocemos, a grandes rasgos, la historia del altercado entre el defensivo Myles Garrett y el mariscal de campo Mason Rudolph. El jugador de los Cleveland Browns terminó golpeando a su contraparte de los Pittsburgh Steelers con su propio casco y se ganó una suspensión y multa.
La NFL acaba de anunciar la restitución de Garrett para la próxima temporada, pero, lejos de pedir disculpas y dejar todo atrás, decidió redoblar la apuesta: en una entrevista reiteró su acusación a Rudolph por insultos racistas que, supuestamente, desencadenaron en su reacción.
Sin embargo, el número 2 niega rotundamente las acusaciones y hasta podría tomar acciones legales contra su agresor.
1000% False.
Bold-Faced Lie.
I did not, have not, and would not utter a racial-slur.
This is a disgusting and reckless attempt to assassinate my character. https://t.co/mZcEcC0tCl
— Mason Rudolph (@Rudolph2Mason) February 15, 2020
“El señor Garrett uso esta falsa acusación maliciosamente para generar empatía, esperando ser justificado por lo que, claramente, es un comportamiento injustificable”, dijo el agente y abogado de Rudolph, Timothy Younger. “A partir de ahora queda sujeto a una posible represalia legal”, sentenció.
Quien también habló sobre los supuestos insultos fue Mike Tomlin, que apoyó a Rudolph y publicó un comunicado en el que dice que lo hace “no solo porque conoce (al jugador)”, sino porque estuvo en el campo y “habló con muchas personas de los Cleveland Browns (…) y no recibió ningún indicio de que hubiera habido algo racial o de esa naturaleza”.
Más allá de las opiniones, la NFL revisó los innumerables micrófonos y cámaras que tomaron el incidente y, en ninguna de ellas, pudo encontrar pruebas de que el jugador de Pittsburgh dijera lo que Garrett indicó.



