Estados Unidos volvió a ser víctima de la violencia con un tiroteo en un bar nocturno de la ciudad de Orlando, que dejó un saldo de al menos 50 muertos y 42 heridos.
La muerte, brutal, autoritaria, caprichosa, volvió a arrancar de plano al deporte en un país que intenta mostrar al mundo su grandeza, pero en el que la violencia está a la orden del día.
En la madrugada de Orlando, ciudad que recibió tres encuentros de la Copa América, un tiroteo en el bar Pulse ocasionó al menos 50 muertes, incluida la del agresor, y un saldo 42 heridos según el informe oficial de la policía.
El deporte no fue ajeno al golpe, y muchos protagonistas se expresaron con dolor a través de las redes sociales, entre ellos Kaká, futbolista del Orlando City; Alex Morgan, la mejor futbolista de los Estados Unidos, y el club de básket Orlando Magic.
Según informó la policía, un hombre se atrincheró en el club después de efectuar varios disparos hacia la multitud. “El atacante está muerto”, informó la policía de Orlando a través de Twitter. El tirador habría sido identificado como Omar Mateen. La cadena de televisión CBS indicó que el joven tenía 29 años y era un ciudadano estadounidense de origen afgano.
El tiroteo en la discoteca ocurrió cerca de las tres de la madrugada, cuando el atacante abrió fuego con un arma automática y se atrincheró con rehenes en el club. “Tiroteo en el club nocturno Pulse en S Orange. Múltiples heridos. Permanezcan fuera de la zona“, advirtió la Policía en las redes sociales.
+Un episodio trágico



