A medida que los jugadores iban saltando al campo de juego la multitud los aclamaba uno a uno, destacando los aplausos para el holandés Edwin Van der Sar, que capitaneó al Ajax, luego vino el turno de Sao Paulo, donde el uruguayo Diego Lugano estuvo al tope del aplausómetro, un poco más atrás Rai, y el mejor jugador de fútbol sala de la historia: Falcao.
Un poco más frió fue el recibimiento para los representantes del cuadro alemán Eintrach de Frankfurt, todo contrastó con la aparición de Zico, apodado en los 80 como el Pelé Blanco.
Un centenar de fanáticos de Flamengo se hicieron presentes en el parque con sus camisetas rojinegras para alentar a sus viejas glorias capitaneadas por el histórico número 10.
A la final llegaron los dos equipos brasileños, que definieron desde los doce pasos donde el hijo mayor de Zico, le dio el título al Mengao sobre Sao Paulo, que mostró un equipazo con Denilson, Rai, Lugano y Falcao.
Pese a que el fútbol está muy lejos de la popularidad de los otros grandes deportes de Estados Unidos, por un rato, los aficionados sintieron de cerca lo que viven domingo a domingo los equipos de países más futbolizados.




