En una serie que quedará para la historia por muchas razones, una de ellas será que James Harden no rompió su maleficio. Milwaukee Bucks venció a Brooklyn Nets en el séptimo juego de las semifinales de los Playoffs de la NBA por 115 a 111 en tiempo extra.

En un duelo infartante, donde Kevin Durant tuvo 48 puntos y no salió ni un segundo del partido y Giannis Antetokounmpo tuvo 40 y 13 rebotes, Harden jugó todo el partido salvo un segundo y logró 22 puntos, 9 rebotes y 9 asistencias. 

Lo destacable del escolta de los Nets, a pesar de tener un porcentaje de tiros de campo del 29.4%, es que jugó practicamente a una pata, ya que arrastra una lesión en el tendón de la corva desde el juego uno, y los últimos dos los disputo con dolor. Pero la noticia que hay que dar, es la de la maldición de la que La Barba no puede escapar.

James Harden no puede ganar el anillo

La maldición es tan simple y complicada como esa. Equipo en el que está James, equipo que pierde. No hay dudas de su talento como jugador, pero por alguna razón, a pesar de estar en grandes conjuntos que pudieron hacer más, siempre se quedaron cortos.

Con Oklahoma City Thunder llegó a las NBA finals junto a Kevin Durant y Russell Westbrook, pero fue derrotado por el Heat de LeBron James y compañía. En sus años en Houston, llegó hasta las finales de conferencia dos veces, pero perdió ante los poderosos Golden State Warriors. Finalmente, en su primer año con los Nets también se queda con las manos vacías. Pero ánimo James, a seguir intentando, que ya se va a dar.