El argentino jugó su último partido con la Selección y toda la maquinaria se detuvo para homenajearlo. Periodistas, diarios, compañeros, el juez, los rivales y hasta la NBA. Estamos ante un grande de todos los tiempos, señores.

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Argentina llegó a los JJ.OO. de Río con un objetivo claro: darle un cierre al mejor proyecto deportivo de la historia del país. Un equipo que por 15 años logró competir al máximo nivel, alcanzando hitos épicos como la medalla de oro en Atenas 2004, el segundo puesto en el Mundial de Estados Unidos 2002, el bronce en Pekín 2008, la primera victoria a un Dream Team, y tanto palmarés.

Pero lo grandioso de este equipo, del cual Ginóbili es el máximo referente y emblema, es que trascendió los títulos y medallas. Bajaron una línea de respeto, seriedad y compromiso, que ha despertado una admiración absoluta, tanto en el país, como en el resto del mundo.

Estados Unidos los venció con comodidad 105 a 78, pero nada de eso impidió que saquen el sombrero ante sus rivales, especialmente ante Manu Ginóbili.

Manu hizo todo lo posible para evitar las emociones, pero no lo logró:

El juez le entregó la pelota del partido:

+ Así retribuyó el cariño