Oscar Ustari era llamado a ser el arquero de la Selección Argentina durante mucho tiempo. Con solo 19 años debutó en uno de los arcos más grandes del fútbol argentino, el de Independiente, y su nivel fue tan bueno que era tan querido como el propio Kun Agüero, compañero por ese entonces.

Ni hablar de la chapa que tenía en las selecciones menores. Dueño absoluto del puesto en el tercer lugar del Mundial Sub-17 del 2003, como también indiscutible en la consagración del Mundial Sub-20 del 2005, donde con un Lionel Messi brillante, Ustari únicamente recibió 5 tantos.

Su gran nivel lo llevó a ser citado como tercer arquero para el Mundial de Alemania 2006, con tan solo 20 años. Sin embargo, ese se convertiría en el último para el guardameta.

La rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha en los Juegos Olímpicos de Beijing le impidióconvertirse en titular, en un torneo que a la postre Argentina ganaría. Misma lesión la padeció en el 2011, pero en la rodilla izquierda, cuando retornaba a la Selección de su país. Óscar se perdió la Copa América de ese año, como así también rodaje en su equipo, el Getafe de España, quién lo cedió a Boca Juniors. Allí fue campeón, pero siendo suplente. Claro, su nivel no convencía.

Tras pasos sin mucho juego en Almería, Sunderland y Newell´s, Ustari llegó a México para jugar en Atlas. Allí encontró muchos minutos y, lo más importante, buen nivel, hasta que nuevamente el destino le jugó una mala pasada. Cuando quería rematar el balón desde el césped, sufrió la rotura del tendón rotuliano de la pierna izquierda. Siete meses después, el Rojinegro anunció su salida.

Ustari pudo reencontrarse consigo mismo en Liverpool de Uruguay. El guardameta de 33 años atajó un penal que le valió el título local al equipo uruguayo, el primero de su historia. Justicia poética.

Ahora es Pachuca el que deposita su confianza en Pantera. Algo está claro, si no lo perjudican las lesiones, puede convertirse en uno de los mejores porteros de La Liga MX.