El fútbol tiene situaciones que no se terminan de entender, incluso en las ligas más importantes del planeta. De otra manera no se entiende por qué Barcelona aceptó el paquetito de Mike van Beijen en la operación que dio lugar a la llegada de Frenkie De Jong al equipo.
Todo fue extraño en la llegada del lateral holandés, procedente del NAC Breda de su país, y no es un dato menor la relación de amistad que tiene con De Jong, con quien se conoció en las formativas del Willem II. Mucho menos que sea el hijastro de quien actualmente representa al mediocampista culé, exjugador del Ajax.
Así como es excesivamente curioso que Barcelona le haya firmado un contrato por dos temporadas, con una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, al estilo de la de los grandes cracks.
Más allá de todo esto, Mike van Beijen no jugó ni un solo minuto en su estadía de seis meses. No hablamos solo del primer equipo, que conduce Ernesto Valverde, sino que tampoco lo hizo en el filial que dirigeFrancisco Javier García Pimienta.
Lo que no es extraño, entonces, es que Barcelona haya decidido decirle adiós sin que completara, siquiera, la mitad de su contrato. Así lo anunció a través de un comunicado, en el que sin embargo no se detalla si se trata de una venta o de una cesión.
El equipo que lo recibirá, porque ya hubo acuerdo, es elGençlerbirligi, que ocupa la decimotercera plaza en la Liga de Turquía. Repetimos: el fútbol tiene situaciones que no se terminan de entender.
