Lo de la temporada pasada no fue una casualidad. Y Duván Zapata lo demuestra partido a partido con el Atalanta.
Luego del duro golpe recibido en la semana, perdiendo de localante el Shaktar en el último segundo, el conjunto italiano necesitaba sumar sobre todo desde lo anímico.
El colombiano se cargó la responsabilidad al hombro y en pocos minutos, revolucionó el partido: gol y asistencia.
Primero, un bombazo dentro del área para que el arquero rival no pueda hacer nada de nada. Un verdadero misil.
Luego, pase a su compañero y amigo Papu Gómez, para que el argentino ponga el 2-0 parcial. Un crack.
