Si bien la alegría en Argentina quedó del lado de Gonzalo Montiel, Lucas Ocampos, Erik Lamela y Marcos Acuña (no jugó la final), la contracara fue Paulo Dybala. Es que la Joya no pudo quedarse con el título de la Europa League para la Roma, pese a haber sido el autor del gol durante los 120 minutos. El cordobés rompió en llanto tras consumarse la derrota de su equipo en los penales.
Dybala hizo un esfuerzo enorme por estar en el campo de juego del Puskás Arena de Budapest. Es que una lesión en su tobillo lo marginó durante los últimos partidos. Su presencia para esta final de Europa League estaba casi descartada. José Mourinho, de hecho, había asegurado que sólo estaba para “20 o 30 minutos”.
Finalmente, el cordobés fue titular y dejó su huella en la final al convertirse en el primer argentino en marcar un gol en una final de Europa League (con esta denominación). Sin embargo, salió a la mitad del segundo tiempo por llegar al límite físico. Vivió el partido desde el banquillo con sumo nerviosismo y, en medio, de varios reclamos por la actuación arbitral de Anthony Taylor.
Con el título de Sevilla, Dybala no pudo contener las lágrimas por la derrota después del esfuerzo inmenso que hizo por jugar la final. En definitiva, tampoco pudo lograr su primera consagración a nivel internacional en clubes, ya que ganó varios títulos locales con Juventus. Y, a nivel selecciones, logró la gloria con Argentina en los últimos años.
En medio de los festejos de Sevilla, el arquero Yassine Bounou fue uno de los que se acercó a consolar al delantero argentino, triste y en lágrimas por la derrota. Su futuro en la Roma estará en tema de debate, ya que su gran nivel demostrado durante la temporada le abriría nuevas oportunidades a futuro.
