La vida de Robinho se presenta diametralmente opuesto a lo que fue aquel estrellato en Real Madrid o Manchester City. Hoy, lejos de los flashes y los contratos millonarios, el ex futbolista brasileño pasa sus días en el Centro de Reintegración de Limeira, en San Pablo, enfocado en acortar su estadía de nueve años tras las rejas, tras ser condenado por abuso sexual en 2022. Y en las últimas horas, luego de muchos intentos, la constancia dio su primer fruto.

Según trascendió, la Justicia de Brasil decidió otorgarle a Robinho una reducción de 160 días sobre su condena de nueve años de prisión efectiva. No se trata de un indulto ni de una excepción, sino de la aplicación de la Ley de Ejecución Penal brasileña, que permite la “remisión” de la pena a cambio de actividades productivas y educativas. Con este fallo, su fecha de salida, originalmente pautada para marzo de 2033, se adelantó a finales de 2032.

De regatear en la cancha a reparar televisores y vivir en ocho metros cuadrados

Para lograr este descuento en el calendario, Robinho debió reconvertirse. Su abogado, Mário Rossi Vale, le confesó al portal G1 que el beneficio responde por las horas que el ex crack del Santos invirtió en estudio y trabajo. Porque sí, en su rutina carcelaria, el hombre que supo tirar bicicletas en el Bernabéu, se dedicó a arreglar televisores y radios tras completar un curso de electrónica de 600 horas.

Robinho recibió un guiño de la Justicia.

Pero eso no es todo: también participó de un club de lectura y se encargó del mantenimiento de la huerta del penal. Fue a por todo para que las autoridades penitenciarias calificaran su comportamiento como “ejemplar”. Y lo logró.

“Los guardias mandan y los presos obedecemos”

Robinho se encuentra en Limeira desde noviembre de 2025, luego de ser trasladado desde la cárcel de Tremembé, conocida como “el presidio de los famosos”. Fuentes judiciales indicaron que habría sido el propio jugador quien solicitó el cambio, incómodo por la exposición mediática que generó una serie de televisión ambientada en su anterior lugar de detención.

Vale recordar que Robinho cumple una condena homologada en Brasil por un hecho ocurrido en 2013 en Italia, donde la Justicia de ese país lo encontró culpable de participar en una violación grupal a una joven albanesa en una discoteca de Milán.

La carrera de Robinho

Robinho supo construir una carrera que comenzó con una irrupción explosiva en Santos a principios de siglo, donde conquistó dos Brasileiraos. Su talento lo catapultó a Europa, vistiendo camisetas de peso pesado como las del Real Madrid —donde ganó dos Ligas—, el Manchester City y el Milan, club con el que levantó la Serie A. También pasó por el fútbol chino, turco y un regreso a Brasil con Atlético Mineiro y Santos.

Robinho en Atlético Mineiro, uno de sus últimos pasos previo a ser condenado.

En el plano internacional, vistió la camiseta de la Selección de Brasil en 100 oportunidades y marcó 28 goles. Si bien disputó los Mundiales de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 sin éxito, conquistó la Copa América 2007 y la Copa Confederaciones en 2005 y 2009. Un primer amor al que hoy vuelve en sus ratos libres: juega al fútbol en el patio con los otros reclusos, utilizando botines prestados.

Datos clave

  • Robinho consiguió una reducción de 160 días en su condena (saldría a fines de 2032) gracias a su trabajo y estudio dentro del penal.
  • El ex futbolista realizó un curso de electrónica de 600 horas y ahora se dedica a reparar televisores y radios, además de trabajar en la huerta.
  • Fue trasladado a la cárcel de Limeira para bajar su perfil mediático y asegura no tener privilegios, jugando al fútbol en sus ratos libres con botines prestados.