El brindis de anoche tuvo un sabor distinto. Al levantar las copas, la sensación térmica del hincha argentino, invadido por el calor de la temperatura ambiente, se elevó aún más: llegó 2026, el año del Mundial, en que la historia vuelve a ponerse en juego y trae consigo el desafío más complejo y hermoso que puede tener un equipo de fútbol: defender la corona de campeón del mundo.
La Selección Argentina, que llega a esta cita con el pecho inflado por el título en Qatar y el bicampeonato de América, se prepara para un semestre que será una carrera de obstáculos, emociones y decisiones estratégicas. Lo cierto es que lo hará sin la obsesión por romper una sequía, sino con la voracidad por sostener una dinastía futbolística en lo que se perfila como el cierre definitivo de la era de Lionel Messi.
Sin embargo, aterrizar con el parche de campeón y el estatus de número uno requiere de un plus. El camino a la cuarta estrella está minado por un nuevo sistema de competencia que no perdona errores. La Scaloneta está acostumbrada a ello. Por eso y más, esta defensa de la corona conlleva una exigencia particular: la necesidad de reinventar la gloria. Porque el guion de Qatar 2022 no puede simplemente repetirse cuando el contexto ha mutado radicalmente.
El factor Messi
El motor emocional de este 2026 excede lo táctico. Si en Brasil, Rusia o Qatar el equipo jugaba para que Messi consiguiera su corona, en Estados Unidos, México y Canadá presenta una narrativa distinta pero igual de potente: el último baile. Aunque la confirmación oficial siempre depende de los tiempos del ’10’, todo el ecosistema del fútbol entiende que está ante la función final del capitán en una Copa del Mundo.

Lionel Messi y el sueño de cerrar su carrera con el broche soñado del bicampeonato del mundo (Getty).
Leo llega en un contexto diferente, reinando en la MLS con Inter Miami y con una preparación física que deberá ser milimétrica en estos seis meses, pero con la vigencia intacta. La diferencia radica en la motivación del plantel: Messi ya no le debe nada al fútbol, una carta con la que La Scaloneta deberá lidiar por primera vez para cumplir el sueño de no solo bordar la cuarta estrella, sino regalarle al ídolo la despedida que la historia le debe.
La Finalissima: el primer aviso
Antes de poner un pie en la cita máxima desde el 14 de junio contra Jordania, la Albiceleste tendrá una prueba de fuego que servirá de termómetro real. La Finalissima ante España no es un amistoso, es es el choque, según el ranking FIFA, de las dos mejores selecciones del planeta. Este duelo funciona como un arma de doble filo: llegar al Mundial con el envión de otro título o aterrizar con dudas si el resultado no es favorable.

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El mapa del Mundial
Argentina ya conoce su hoja de ruta inicial en el Grupo J ante Austria, Jordania y Argelia. El sorteo fue favorable en los papeles, pero peligroso en el análisis fino. Es que Jordania sorprendió en la Copa Asiática; Austria se presenta como un equipo europeo rocoso; y Argelia. Ojo con los africanos: están disputando la Copa Africana de Naciones como máximos candidatos y poseen un estilo de juego que históricamente complica a los sudamericanos.

Argelia disfruta de un destacado presente en la previa al Mundial (Prensa Argelia).
No obstante, la verdadera trampa no está en la fase de grupos, sino en el cruce inmediato. El nuevo formato de 48 selecciones implica que, en dieciseisavos de final —el nuevo partido extra—, Argentina podría cruzarse prematuramente con potencias de la talla de España o Uruguay. El margen de error es nulo desde el cuarto partido, con el detalle de que ahora deben disputarse ocho para tocar el cielo con las manos.
Los nombres propios
Como siempre en la antesala a un Mundial, los seis meses previos serán una carnicería silenciosa por los últimos boletos en la lista de convocados. La base está sólida, con figuras consolidadas en la élite europea como Dibu Martínez, Cuti Romero, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Lautaro Martínez. Pero el cuerpo técnico sabe que los mundiales también se ganan con el momento actual.
Este semestre serán la vitrina definitiva para las nuevas apariciones. El caso testigo es el de Enzo en 2022: un semestre de alto vuelo te mete en la lista y te pone de titular. Por eso, los ojos están puestos en la consolidación y evolución de nuevos nombres. Entre tantas variantes, hoy, los focos apuntan a Nico Paz, ganando terreno en el Como; a Valentín Barco en Francia; o al ritmo de Equi Fernández. También será la hora de la verdad para Franco Mastantuono, quien deberá recuperar rodaje en el Real Madrid si quiere soñar.

Nico Paz, una de las nuevas caras que se meten en el Mundial 2026 (Getty Images).
También hay que considerar el efecto del mercado de pases. Tanto los anteriores como el venidero. Rodrigo De Paul cambió el rigor de Europa por la compañía de Messi en el Inter Miami, mientras que Leandro Paredes regresó a su casa azul y oro. Los rumores también alcanzan a Giovani Lo Celso con destino a Florida. Pese a que sus presencias parecen indiscutidas, el propio Qatar dejó en claro que pueden ocurrir cambios sobre la marcha. Y la pasión albiceleste se estremece con ellos.
El desafío mental de la revalidación
Más allá de la táctica, de la logística en tres países y de la evolución física, el mayor reto de la Selección Argentina en este 2026 será, indudablemente, sostenerse. Una tarea reservada solo para los equipos de época como lo es La Scaloneta. Tampoco hay que olvidar que la chapa de campeón, si bien impone respeto, también te convierte en el blanco al que todos apuntan; el rival a vencer.

El pueblo argentino sueña con repetir la postal para 2026 (Getty Images).
La cuenta regresiva comenzó. Quedan por delante seis meses de especulaciones, análisis, cábalas y emociones que se apoderará de la atmósfera futbolera nacional. El camino hacia la cuarta estrella está trazado. El Obelisco y cada rincón del país sueñan con volver a ser el punto de unión de 45 millones de argentinos. Y, aunque el crédito es inmenso, la Selección va en búsqueda de extender su hegemonía un capítulo más.
Datos clave
- Lionel Messi afrontarría el cierre definitivo de su era en la Selección durante 2026.
- Argentina llega al año del Mundial como campeón de Qatar y bicampeón de América.
- El equipo defenderá el título ante un nuevo sistema de competencia sin margen de error.







