El fútbol internacional recibió un balde de agua fría este domingo. La Finalissima 2026, programada originalmente para el 27 de marzo en Catar, no se jugará. La guerra en Medio Oriente obligó a buscar una sede de emergencia, pero la falta de acuerdo entre la UEFA y la AFA dinamitó el torneo que enfrentaba a la España de Lamine Yamal contra la Argentina de Lionel Messi.

El “No” a Madrid y el cruce de versiones

Según el comunicado oficial de la entidad europea, se ofrecieron múltiples alternativas para salvar el espectáculo. La primera opción fue el Santiago Bernabéu, con un reparto equitativo de entradas, pero la respuesta de la delegación argentina fue un rotundo “no”.

Incluso se barajó la posibilidad de una serie de ida y vuelta (Madrid y Buenos Aires) antes de 2028, pero el organismo conducido por Claudio Tapia volvió a rechazar la propuesta. La tensión escaló cuando la AFA puso como condición única jugar en el Estadio Olímpico de Roma el 31 de marzo, una fecha que la UEFA calificó de “inviable” por el apretado calendario europeo.

Claudio Chiqui Tapia rechazó todas las posibilidades para jugar la Finalissima en otras canchas

Scaloni, el principal perjudicado

La cancelación deja a Lionel Scaloni en un escenario desolador. Con la prelista ya armada y la planificación logística en marcha, la Selección Argentina se queda sin rivales de peso para la ventana internacional. Mientras otras potencias ajustan detalles para sus respectivos torneos, la Albiceleste ve cómo se le escapa la oportunidad de defender el trofeo que conquistó en 2022 ante Italia en Wembley.

Una historia que queda en pausa

La Finalissima, heredera de la Copa Artemio Franchi, buscaba consolidarse tras el éxito de su relanzamiento. Argentina, bicampeona del certamen (1993 y 2022), pierde la chance de sumar un nuevo título oficial a sus vitrinas. Desde Europa ya avisaron: no hay fechas disponibles para reprogramar el duelo después del Mundial, por lo que el trofeo quedará vacante en esta edición.