El pasado fin de semana, Atlético de Madrid consiguió una vez más romper con la hegemonía lograda por el Barcelona y el Real Madrid en La Liga. El equipo dirigido por Diego Simeone derrotó al Valladolid y se consagró campeón en la última fecha del torneo.

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Fue un torneo más que especial para Luis Suárez. El goleador del equipo en la temporada se quebró al finalizar el partido en Pucela y dejó en claro que pagó muy cara su salida del equipo culé. Esa sed de 'venganza' lo hizo exigirse al punto de convertirse en el jugador clave del colchonero.

Por supuesto, el uruguayo no se olvidó del blaugranaY si bien guarda un enorme respeto por sus excompañeros y la afición, tiene aún una guardada para Ronald Koeman, entrenador que se encargó de expulsarlo de la ciudad condal.

En diálogo con Partidazo Cope, el Pistolero habló de un 'regalito' que estuvo a punto de hacerle tanto al DT holandés como al presidente del Barcelona de aquel entonces, Josep Bartomeu: "Nadie se comunicó conmigo. Estuve a punto yo de mandarle alguna fotito con la copa, ja". ¡Qué fenómeno!