Así como del anonimato a la gloria puede haber como diferencia solo algunas semanas y unas buenas actuaciones sobre el campo, el éxito puede desvanecerse tan rápido como vino. Así, muchos jugadores de futbol americano suelen llegar al clímax de su carrera deportiva por unos pocos meses, para luego quedar relegados en su deporte.
Por eso, y considerando que la carrera del jugador de NFL suele ser corta, lo común es que tomen un desvío profesional y terminen en otra línea de trabajo: como coaches, algunos, como analistas, otros, entre muchas otras opciones posibles.
Sin embargo, alguien que vio la gloria y decidió tomar un inesperado camino fue el campeón del Super Bowl LII con los Philadelphia Eagles, Jay Ajayi, que se convirtió en jugador profesional de FIFA (eSports) para Philadelphia Union. El agente libre parece resignado a quedarse fuera del emparrillado y no oculta su pasión por los videojuegos, especialmente de futbol, algo que trae luego de pasar los primeros siete años de su vida en Londres.
“Filadelfia siempre tendrá un lugar especial en mi corazón”, dijo el corredor. “Me siento bendecido de poder representar a la ciudad a través de los eSports y por ser uno de los primeros atletas profesionales en convertirme en gamer profesional”, agregó.
“Representar a Philadelphia Union en la eMLS combina mis dos grandes pasiones fuera del futbol americano: el futbol y el Gaming. Soy un competidor, así que me verán darlo todo por el Union en cada evento de la eMLS este año”.
El británico dejó una buena primera impresión en dos temporadas con los Miami Dolphins, en las que corrió para 1.459 yardas y nueve anotaciones. Luego, tras siete juegos en el sur de Florida en 2017, los Eagles se movieron para hacerse con sus servicios y allí tuvo un gran impacto, con números discretos en sus siete partidos por la temporada (408 yardas, una anotación), pero convirtiéndose en una pieza fundamental de la ofensiva en un plantel que ganó el primer anillo para la franquicia en la era del Super Bowl.
Ajayi se rompió uno de sus ligamentos cruzados y se quedó sin temporada 2018, algo que arrastró hasta 2019, donde solo jugó unos pocos partidos hasta que lo cortaron.



