Así como una crisis sanitaria de tales magnitudes como la que ha provocado la pandemia coronavirus da lugar a esfuerzos conjuntos y acciones solidarias; también es caldo de cultivo para que otros dejen aflorar sus mayores miserias.
En los últimos días, por ejemplo, han existido muchas estafas y hechos delictivos cometidos por quienes se presentaban como una ayuda ante la crisis en diferentes casas de familia y no eran otra cosa que malechores.
Fue por eso que tanto el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como la Policía dieron a conocer un comunicado para que a nadie más le hagan “el cuento del tío” en cuarentena, recaudo que deberían imitar otros gobiernos provinciales y municipales.
Se dio entonces aviso de que “ningún cuerpo médico está yendo a los domicilios particulares de los vecinos para hacer revisaciones por coronavirus”, con la finalidad de “evitar que ladrones y estafadores aprovechen esta emergencia” para engañarlos, en especial a los mayores.
Se recomendó “no abrir las puertas del domicilio a quienes se hagan pasar por cuerpos médicos o representantes del Ministerio de Salud”.
Y por último se pidió que cualquiera de estas situaciones sea informada de manera inmediata al 911.
