En la previa del choque ante Argentina, el estadio de Belo Horizonte lució un imponente mosaico para apoyar al Scratch. Además, hubo un minuto de silencio por el fallecimiento de Carlos Alberto.
Desde los días antes del encuentro, los medios de comunicación y la propia Confederación Brasileña instaron al público a apoyar a su selección. El 1-7 del último Mundial todavía sigue vigente.
La iniciativa para demostrar el sentimiento fue un imponente mosaico que se vio en unas de las plateas altas del Minerão de Belo Horizonte. Igualmente, no pudo camuflarse que el estadio no estaba en su plenitud.
Por otra parte, Brasil saltó al campo de juego con cintas negras y se hizo un minuto de silencio en el círculo central por el fallecimiento de Carlos Alberto, figura del campeón de 1970.