“Simplemente fútbol, son los sueños que se alcanzan”, dice una histórica canción que poetiza al deporte une pasiones a lo largo y ancho del mundo. Y, tal vez, podría haber sido escrita para Shintaro Takahashi, una figura de 20 años que por el momento no es conocida para el clamor popular, aunque con el correr de las líneas lo será un poco más.
Es japonés de pura cepa, se forjó en Asia, pero entendió que para cumplir su sueño de ser jugador profesional debía tomar un avión con destino directo a Buenos Aires, la ciudad que lo recibió como si fuera uno más y le permitió adentrarse en su búsqueda más importante.
En lo deportivo, pasó por Almagro, Ferro y actualmente juega en un club de una Asociación Cristiana que juega la Liga Regional para ascender al Federal A. Hace tres años ya vive en Argentina, por lo que se siente uno más de los nuestros, por lo que tiene en claro cuáles son las costumbres que mejor adoptó, los sabores que más lo encandilaron y lo poco que extraña sus raíces, porque se enamoró de las luces de la calle Corrientes y sobre ellas se quiere ver reflejado algún día.
Entrevista completa de Shintaro Takahashi con Bolavip
–¿Cómo te podrías presentar para los que no te conocen?
–Soy Shintaro Takahashi, soy japonés y tengo 20 años. Hace tres años vine a la Argentina a cumplir mi sueño, que es ser jugador profesional acá. Nunca me gustó tomar mate dulce. Yo soy muy fan del dulce de leche. También el asado y de la milanesa napolitana con puré.
–¿Tuviste muchas complicaciones con el tema del idioma? ¿Aprendiste rápido el español? Porque lo hablás muy bien…
-Cuando llegué, lo único que sabía decir era: “Hola, soy Shintaro, todo bien, tengo 17 años”, lo más básico. Tuve que hablar usando las manos o el traductor del celular para comunicarme. De a poco le fui agarrando la mano. La verdad es que nunca fui a un curso ni tuve profe particular; como vivía en la pensión de Ferro me obligaron a aprender porque si no me iba a aburrir todo el día. No me quedaba otra que tratar de hablar con las palabras que tenía e ir aprendiendo. Es la mejor forma, hablando con la gente. Aunque no entendía nada, intenté comunicar como fuera posible y a los tres meses ya hablaba un poquito. Al principio me costó por el idioma, la cultura y porque el fútbol cambia, pero por suerte mis compañeros, amigos y profes me ayudaron y me trataron de la mejor manera. Me fui acostumbrando y adaptando.
Su comparación en estilos Andrés Iniesta
-Hablemos de fútbol. ¿Cómo te podrías describir cómo jugador? ¿Te ves reflejado en alguien?
–Juego de volante, de extremo, de interno, de media punta o de enganche; sacando de 9, puedo jugar de todo. Manejo ambas piernas casi por igual. En realidad soy diestro, pero parezco zurdo porque no me jode para nada controlar, gambetear o pegarle con la izquierda. Mis fuertes son los pases filtrados porque tengo mucha visión de juego, las gambetas con los controles, y también el arranque y la potencia, que no sé si viene de la genética de los japoneses o de haberlo entrenado. Siempre me gustó cómo juega Iniesta, más que nada por el pie a pie.
–¿Cuáles son los pasos a seguir en tu carrera?
–Mi meta es firmar el primer contrato y debutar en Primera. Después, de a poco, quiero seguir subiendo escalones para jugar en un club grande de acá y meter un salto a Europa, que sería lo ideal. Recién estoy arrancando en la Cuarta División, así que hay que ir de a poco: Tercera, Segunda, Primera. Obviamente si puedo pegar el salto de una, mejor, pero hay que tener paciencia y seguir demostrando mi capacidad.

Shintaro Takahashi en su etapa como jugador de Ferro. (BOLAVIP)
–¿Por qué elegiste Argentina? Un lugar tan lejano a tu casa.
-Desde chico me interesaba el fútbol latinoamericano porque le tienen mucha pasión a este deporte. Cuando tenía 12 años se me dio la oportunidad de venir un mes a San Lorenzo para sumar experiencia, gracias a un amigo de mi papá que es japonés, pero vive acá hace como 30 años. Después quise volver, pero no pude por la pandemia. Hace tres años regresé a probarme a Ferro por ese mismo contacto, y gracias a Dios quedé y empecé a jugar.
Supervivencia en Buenos Aires: ¿Difícil o se adaptó?
–Respecto a lo económico, ¿Te ayudan desde Japón o cómo lidias con las necesidades a cubrir?
-Hasta ahora lo hice todo por mi cuenta. El amigo de mi papá me consiguió la prueba, pero me dijo: “De acá en adelante es tu suerte y depende de vos”. Cuando fui a otros clubes conseguí las pruebas por mi cuenta: le hablaba a algún compañero o profe que había tenido, le pasaba mis datos y me las aceptaban. Por suerte desde allá me bancan económicamente mis papás, pero cuesta y ya tengo 20 años; tengo que empezar a ganar mi propia plata para mantenerme solo y, si me sobra, ayudar a mi familia. Hay que tener paciencia, le estoy metiendo mucho al fútbol y ya va a llegar el momento.
–Ya parecés uno más de nosotros. ¿Te gusta el mate? ¿Sentiste mucho contraste entre Japón y Argentina?

Shintaro Takahashi tuvo un paso por Almagro. (BOLAVIP)
-Al principio el mate no me gustaba porque era muy amargo y muy caliente. A los seis meses un compañero de la pensión, que es mi mejor amigo, me enseñó a prepararlo y me acompañó a comprar el primero. Ahora ya tengo tres mates propios, corte que soy un argentino más. Los argentinos me decían “los asiáticos son todos iguales” y yo les decía que no; pero cuando volví a Japón veías a la gente en el tren y eran todos iguales, ahí le mandé un audio a mi amigo contándole y se cagaba de risa, ja. Me encanta el asado, tomo mate todo el tiempo y a las facturas con dulce de leche también le meto de vez en cuando. ¡No me rompan la montañita!
–¿Y en el choque de culturas? ¿Te costó adaptarte a lo distintas que pueden ser las costumbres japonesas y argentinas?
-Los japoneses son muy respetuosos y ordenados, pero son muy tímidos: si no se conocen, ni se saludan. En cambio acá, aunque seas amigo de un amigo y no te conozcan, te tratan muy bien de entrada y se abren más amistades. Me siento más cómodo acá porque la gente es más abierta; allá en Japón te pagan un poco mejor, pero el nivel y la pasión de la cancha son mucho mejores acá. Antes de venir tenía la imagen de que era peligroso o que te podían robar, pero vine, estoy atento a dónde voy y por suerte no me pasó nada. Me siento tan cómodo que ya es como mi casa.
Sus metas y futuro como profesional
–Volviendo al fútbol: ¿Cómo está tu presente? ¿Qué análisis haces de tener 20 años y aún tener un futuro incierto?
-Ya me quedé sin club una vez, algo que a muchos pibes les pasa. Vi a muchos compañeros dejar el fútbol al quedar libres, pero si es tu sueño no tenés que rendirte. Subí un video a las redes contando mi situación; me daba un poco de vergüenza pero me animé porque no perdía nada. La gente me ayudó compartiendo, se viralizó y me llegaron propuestas. Terminé eligiendo la mejor opción: un club de una Asociación Cristiana que juega la Liga Regional para ascender al Federal A, que sería como una Cuarta División. Fui a probarme, metí un gol, me dijeron que quedaba y ya llevo cuatro meses entrenando con ellos. Hay que dar lo mejor para salir campeones y ascender o pegar un salto como jugador.

Shintaro Takahashi busca cumplir su sueño de ser profesional. (BOLAVIP)
–¿Qué mensaje podrías dejar para aquellos que sientan tu historia como una inspiración?
-Quiero agradecer principalmente a mi familia, a mis amigos y a la gente que me ayudó en las redes sin conocerme, al ver las ganas y la pasión que le tengo al fútbol y lo que amo a este país. Argentina no es mi país natal, pero me hacen sentirlo como mi segunda casa y quiero llegar a cumplir mi sueño acá. A los chicos que están en un momento difícil les digo que sigan intentando, que si hacés las cosas bien va a pasar lo que tiene que pasar. Muchas gracias a todos los que me bancaron siempre.




