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Consiguió club por Instagram, trabajó de mozo y lo tentaron para la Selección de San Marino: “Acá es similar a la Serie C de Italia”

El delantero de Fiorentino de San Marino hizo un repaso sobre su carrera, así como también de su actualidad y lo que se viene en el futuro.

Luciano Steger, jugador argentino.
Luciano Steger, jugador argentino.

A lo largo de los últimos años el fútbol argentino se convirtió en uno de los países más exportadores de jugadores a las distintas ligas del mundo. Uno de estos casos es el de Luciano Steger, quien surgió en Colón, pasó por Agropecuario y actualmente se desempeña en la Liga de San Marino.

En diálogo con Bolavip, el delantero de 24 años que juega en el Fiorentino de San Marino, hizo un repaso sobre su carrera, en la que tuvo que remarla para llegar en donde está, debido a que trabajó como mozo durante su paso por las divisiones de ascenso de Italia.

Los inicios en el fútbol, la llegada a Colón y el paso por Agropecuario

Nacido en Santa Fe, Steger dio sus primeros pasos en el fútbol en un club de barrio, hasta que llegó a las divisiones inferiores de Colón, en donde compartió plantel y generó una gran amistad con Facundo Farías, el actual delantero de San Lorenzo.

Luciano Steger junto a Facundo Farías en Colón.

Luciano Steger junto a Facundo Farías en Colón.

-Arranqué en un club de barrio y después pasé por la escuelita de Colón, estuve unos 6 meses y de ahí me subieron a liga. Hice toda mi formación hasta los 16 o 17 años aproximadamente. Después tuve la oportunidad de irme a Agropecuario, una chance que no se da en cualquier lado: entrenar con el Nacional B y tener más ruedo con gente de mucha experiencia.

-¿Cómo fueron los inicios en Colón?

-Yo vi a Colón en la B, lo vi en su mejor momento en la A y también en su peor momento. Pasé por inferiores y jugué en AFA con clubes de Primera y del Nacional B: Douglas Haig, Olimpo y un montón más. Fue una buena experiencia probar de todo.

-¿Cómo se te dio lo de irte a Agropecuario, que era uno de los clubes más chicos del fútbol argentino en el profesionalismo?

-Sí, era un club muy nuevo. Cuando me fui tenía 10 o 12 años de existencia, pero ya estaba en el Nacional B con muy buenos jugadores: Defederico, Valentín Viola, Alejo Juárez, Alejo Montero, Brian Blanco… La oportunidad salió por un señor que yo conocía, que lleva jugadores a probar. Él me insistió en que aprovechara. Fui una semana a prueba estando todavía en Colón y me dijeron que me querían. Primero entrené con Reserva, pero terminé estando dos años seguidos con el Nacional B.

-¿Cómo fue ese cambio?

-En Colón, cuando sos chico, sabés que llegan dos o tres por categoría y todos los días tenés que pelear el puesto con cinco o seis más que viven en la pensión. Uno piensa que es más difícil llegar en un lado que en otro. Yo creía que en Agropecuario la posibilidad era más fácil. Y cuando te dicen “vas a entrenar con Primera”, te cambia la cabeza: no te importa dónde, ya estar en ese vestuario es muy lindo.

-Siendo tan chico, ¿Qué experiencia te dejó entrenar dos años seguidos con el plantel profesional?

-Al principio fue un poco difícil. Tenía 17 o 18 años y entraba a un vestuario de gente grande, más seria, como suele ser el Nacional B. Pero había mucha gente buena que me hacían el día a día más llevadero.

Luciano Steger en Agropecuario.

Luciano Steger en Agropecuario.

La llegada al ascenso italiano

-Tras dos años en Agropecuario se te da la oportunidad de irte a Italia…

-Estuve en el ascenso italiano y ahí tramité la ciudadanía. Una vez que la terminé, la idea era seguir creciendo futbolísticamente, pero es un poco más complicado porque no tenés tantos contactos y te tienen que hacer un nombre. Tuve la suerte de salir en varias entrevistas en un canal bastante conocido y eso me ayudó bastante.

-¿Cómo se te dio llegar a Italia?

-Tenía un compañero que ya estaba jugando en esas divisiones. En Agropecuario tuve una lesión en el dedo del pie en pretemporada, cuando estábamos haciendo amistosos con Ferro, Independiente de Chivilcoy y Deportivo Maipú. Me operé, estuve dos meses y medio con la bota. Cuando volví al club estaba Osella y me dijo que no me iba a tener en cuenta por ser muy joven, igual que a otros dos chicos. Ese año llegó mucha gente grande. Ahí dije: “Tengo que seguir peleándola de otra forma”. Mi idea siempre fue vivir del fútbol. Empecé a contactar representantes, mandar mails, videos y mensajes de Instagram. Uno se interesó y me dijo que me podía hacer jugar como extracomunitario en Bianco. Cuando me dijo que tenía que presentarme la semana siguiente, estaba ahí.

-¿Tenías respaldo económico o viajaste con lo puesto?

-Viajé con lo puesto. Fue bastante corajudo de parte de mi familia y mía: sin saber el idioma, apretado económicamente y con los documentos por hacer. Fue heavy, pero se hizo llevadero por el sueño.

-¿Investigaste algo antes de viajar o te subiste al avión y fuiste?

-Estuve una semana hablando con mi familia, viendo cómo me podían ayudar. Les prometí que se lo iba a devolver. Me ayudaron un poco y salí. Llegué a Roma y de ahí tenía que ir al sur, unas 10 horas en colectivo. Desde el aeropuerto había que tomar un tren, después otro y el colectivo. Fueron básicamente 48 horas de viaje: unas 14 de avión, 5 o 6 desde Santa Fe a Buenos Aires, 5 de tren y 10 de colectivo. Todo solo, con una mochila y una valija de 10 kilos, a los 20 años.

Luciano Steger en acción en Italia.

Luciano Steger en acción en Italia.

-¿Cómo atravesaste ese cambio?

-Al principio fue un cambio bastante grande. El primer año tuve que trabajar porque no me alcanzaba. Trabajaba y jugaba al fútbol. El idioma también se me complicaba: no sabía absolutamente nada y tuve que aprender sobre la marcha. Fue una experiencia muy linda que me ayudó a madurar muchísimo.

-¿A qué categoría llegaste?

-Arranqué en la sexta división del fútbol italiano. Llegué en 2020, para la temporada 2020-2021. El club te daba casa, comida y un sueldo, pero como recién llegaba y no tenía los documentos en regla, todo costaba un poco más. Cuando uno está buscando un sueño, esas cosas pasan desapercibidas y es todo color de rosa.

-¿De qué trabajaste?

-De camarero. Era bueno, no andaba mal. Entrenábamos a la mañana y laburaba de camarero desde las seis de la tarde hasta las doce o la una de la madrugada. Laburaba unos cuatro meses y los otros cuatro no. En Europa trabajás un tiempo y podés vivir más tranquilo después.

-¿Cómo te tomabas eso?

-Pensándolo ahora fue un gran esfuerzo y sacrificio, pero en el momento era más llevadero. Tenía dos amigos argentinos que también jugaban, así que estábamos en la misma. En verano era más fácil porque había mucha gente; en invierno se complicaba más.

-¿Vivías con tus compañeros argentinos?

-Compartía con ellos. Llegué a mitad de campeonato, ellos ya estaban viviendo. Éramos dos y dos en dos habitaciones. Al principio no entendía nada, era como sordo-mudo. Los chicos me hacían de traductores y uno de ellos me daba clases gratuitas durante el día.Los conocí en el momento. El representante me pasó el número de uno de ellos mientras viajaba. Les escribí y resultaron ser excelentes personas. Me hicieron llevar el año mucho más tranquilo de lo que hubiera sido solo.

Luciano Steger en Italia.

Luciano Steger en Italia.

La actualidad en San Marino

-¿Cuánto tiempo estuviste en el ascenso italiano hasta que te llegó lo de San Marino?

-Jugué dos temporadas. La primera me fue muy bien. En la segunda subí a quinta división, ya un poco más profesional. Compartí con jugadores muy buenos. El segundo año también me fue bien y uno de los chicos del primer club me dijo que necesitaban un extremo en Primera de San Marino.

-¿Con qué fútbol te encontraste en San Marino?

-El equipo jugó la clasificación de Conference, pero yo llegué después, cuando ya habían quedado afuera. El nivel es bueno: hay mucha gente de afuera. Tengo compañeros de Marruecos y he jugado contra franceses y holandeses.

Luciano Steger en San Marino.

Luciano Steger en San Marino.

-Viendo la cercanía con la selección de San Marino, ¿estarías dispuesto a sumarte si te llega una convocatoria?

-Uno de los dirigentes del club me dijo que le encantaría verme jugar ahí, pero como no nací acá no puedo. Primero hay que nacionalizarse y para eso tenés que casarte con una sanmarinense o estar 10 años. Yo llegaría a los 34. Ya casi para el retiro. Jugaría un año y me iría.

-¿A qué se asemeja la Liga de San Marino?

-En cuanto a nivel no la puedo comparar con Argentina, porque allá las canchas son de césped natural y es más rústico. Acá es un poco más lírico, de posesión. Puede ser similar a una Serie C. Hay un lindo nivel y se puede jugar bien.

-¿Cómo está la estructura del club?

-Todas las canchas son sintéticas, menos el estadio oficial que es de césped natural. Al principio es un poco complicado para los gemelos y los isquios, porque es como jugar en un fútbol 5 gigante. Terminás contracturado. Pero yo ya venía acostumbrado del fútbol italiano, donde también son casi todas sintéticas.

-¿A qué apuntás a futuro?

– Ahora estoy hablando de algunas cosas, pero no quiero adelantar mucho porque recién arranca el torneo y estoy jugando acá. Tengo un sondeo de Primera de Croacia, que es lo más cercano para el mercado de diciembre o la temporada próxima. También hay una posibilidad más fija de Segunda en Dubái. Mi idea es clara: yo muero por jugar en Colón, amo al club. Pero soy consciente de que la carrera es corta y hay que aprovechar los momentos, porque el tren pasa una sola vez. El salto a Croacia sería impresionante en lo futbolístico; Dubái más en lo económico. Yo me vine sin nada y arranqué a crecer. La plata en algún momento llega si tiene que llegar. Por ahora lo más concreto es la Primera de Croacia.

-El broche de tu carrera sería ponerte la camiseta y jugar en el Cementerio de los Elefantes…

-Con esto creo que ya cumplí casi todo: vi a Colón campeón, vi a la Selección campeona del mundo. Ya puedo decir que soy jugador profesional. Lo único que me falta es ponerme la camiseta de Colón.

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