Iván Morán es uno de los tantos futbolistas argentinos que se fueron del país en búsqueda de nuevas oportunidades. Surgido de Almagro y con un paso en All Boys, a lo largo de su carrera el defensor de 34 años pasó por 19 equipos de 10 países distintos.
Luego de su último paso por Verdes FC de Belice, institución con la que jugó la Concacaf Central American Cup, el defensor habló en una entrevista con Bolavip, en la que hizo un repaso extenso sobre su trayectoria, que cuenta con distintas experiencias en el exterior.
Dentro de la charla, recordó el ascenso que consiguió en Islandia, así como también su paso por las ligas de Grecia, Gibraltar, Noruega, Suecia, Alemania, Italia, Croacia y Belice. Además, se refirió a las expectativas para el futuro, a la espera de una nueva oportunidad.
Los inicios en el fútbol
-¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?
–Arranqué a jugar a los 4 o 5 años en el baby fútbol de Nueva Chicago. Empecé jugando al baby ahí e hice infantiles en Chicago. Tuve un paso chiquito por Boca en infantiles, pero como ya estaba fichado en AFA, al final no me pude ir. Así que hice todos los infantiles en Chicago y a partir de novena me fui a Almagro, que en ese momento estaba en Primera. Estuve de novena a sexta en Almagro y de ahí pasé a All Boys, donde estuve en quinta y cuarta. Después ya empezó la etapa profesional.

Iván Morán en su paso por All Boys.
-¿Cómo llegaste a All Boys?
-Fue en 2010. Yo estaba pasando a quinta en Almagro y unos compañeros habían ido a distintos equipos. Uno se estaba probando en All Boys y me dijo: “Che, ¿por qué no venís a probarte?”. Estuve como un mes entrenando hasta que me dijeron que sí. Justo a mitad de ese año All Boys subió a Primera, en la famosa promoción con Rosario Central.
-¿Cómo fue para vos dar ese salto?
-Era chico. En ese momento era un mundo nuevo entrenar a veces con Primera y con jugadores de renombre. De inferiores a Primera hay un cambio enorme, sobre todo físico y futbolístico. Antes tampoco se trabajaba tanto a nivel físico en las inferiores, con gimnasio y todo eso, así que había una diferencia grande. Pero fue hermoso, una experiencia espectacular.
La primera experiencia en Europa y el regreso a Argentina
-En 2012 te sale tu primera oportunidad en Europa, segunda división de Grecia. ¿Cómo fue el salto?
-Tenía 19, justo había cumplido 20 hacía unos días. Me costó un montón al principio, sobre todo por el idioma. Hablaba muy poco inglés, muy básico. Fue duro poder comunicarme. En ese momento no era como ahora con Google Translator; para videollamada tenías que abrir la compu y hablar por Skype. Hoy con WhatsApp es todo más rápido y fácil. Noté una diferencia enorme futbolística: venía de inferiores de Argentina a una Primera División con muy buenos jugadores. En ese momento se pagaba muy bien en Grecia, había muy buen nivel. Me costó adaptarme al principio, pero dentro de todo fue bastante rápido.

Iván Morán en su experiencia por el fútbol griego.
-¿Qué te dejó en lo personal? Tuviste un año y regresaste a Argentina, a Deportivo Merlo.
-Justo en 2012 explotó la crisis económica en Grecia (había arrancado en Europa en 2009). No se nos pagaba, había muchísimos problemas. Volví unos meses antes de que terminara mi contrato, en parte por eso y también porque quería volver con la familia. Era chico y dije “vuelvo y ya me quedo”. Después se dio la oportunidad de Merlo.
-Después de Almagro te vas a Deportivo Merlo, otro equipo grande del ascenso, pero lo agarrás en una etapa deportiva e institucional no muy buena…
-Ese año 2015 nos tocó descender a la C por problemas del club: un mal fichaje de dos jugadores y nos descontaron puntos. Eso nos terminó matando. Pero Merlo es un club hermoso, muy grande, uno de los más grandes del oeste. Me sorprendió la hinchada: muchísima gente, llenaban la cancha todos los partidos. Un lindo club.

Iván Morán en su paso por Deportivo Merlo.
-Además te toca pasar un momento duro: sufrís una lesión de ligamentos y te cuesta mucho volver. ¿Cómo atravesaste ese proceso?
-Al principio lo tomé bien. Me agarró chico y cuando sos chico no tenés tanta conciencia, dije “me rompí, me opero y vuelvo a jugar”. Por suerte lo tomé así. Fue la familia: mi vieja, mi viejo y sobre todo mi vieja. También me rompí el menisco, estuve seis semanas sin poder pisar y me llevaba la comida a la cama. Sin ella sería imposible. El apoyo de la familia lo tuve toda la carrera y fue fundamental.
-Con el tiempo de recuperación, ¿hubo algún momento en que la cabeza te jugó una mala pasada? ¿Pensaste en dejar todo?
-Sí, obviamente. Me rompí en diciembre de 2015 y en 2016 no volví a jugar. Se terminó el contrato en Merlo y estuve libre casi un año. Muchas veces se te pasa por la cabeza “¿sigo o no sigo?”. Pero siempre supe que quería seguir jugando. Tenía el apoyo de la familia, que fue fundamental. Empecé en el Busca Club y en Agremiados: nunca dejé de entrenar. Después llegó la oportunidad de Gibraltar.
-En esa etapa entrenando en el Busca Club y Agremiados, ¿hacías algún trabajo aparte para mantenerte?
-Sí. Trabajaba con mi papá a veces. Había estudiado un año de diseño multimedial después del secundario, así que más o menos sé de computación, Photoshop y esas cosas. Mi viejo tenía una empresa de fotografía y video, y lo ayudaba a editar fotos. Entrenaba por la mañana y a la tarde trabajaba con él.
Las primeras experiencias en Europa
-Pasás un año sin jugar y te llega la primera oportunidad en Europa…
-Fue en 2018, pero más o menos en octubre de 2017 ya lo tenía cerrado. Fue un año sin equipo, pero los últimos meses ya tenía la motivación de un futuro equipo. En julio había hablado a través de un representante; no se pudo dar porque lo conocí medio tarde. En enero me consiguió el Lynx de Gibraltar.

Iván Morán en Gibraltar.
-¿Cómo contactaste con estos representantes?
-A través de un amigo. Jugamos varias veces juntos, lo conocí en el gimnasio y me presentó a su representante. Pegamos muy buena relación, le gustaba cómo jugaba, fuimos a algunas pruebas y me vino a ver. Estuve como seis meses con él y se dio la oportunidad. En enero de 2018 fui para allá.
-¿Con qué fútbol te encontraste? ¿Cómo fue ese cambio radical?
-Muy bien. En ese momento el 90 % de los jugadores eran españoles, muchos de Segunda B. Venían a Gibraltar porque se pagaba bien, de muy buen nivel. Me encantó. Muy parecido a España. Yo venía de Argentina, donde se juega poco y es todo muy agresivo, se piensa más en neutralizar al rival. Allá, con todos españoles y el técnico español, era mucho más de posesión, el fútbol que se ve en la televisión y se juega en Europa. Me encantó. El país también es hermoso para vivir.
-¿Cómo era la vida en Gibraltar?
-Es un país súper chiquito: 30.000 personas. Cruzás de España mostrando el pasaporte y pasás rápido, pero hay que cruzar el aeropuerto. A veces se demoraba ir a entrenar porque venía un avión: bajaba la barrera como si fuera un tren y había que esperar que aterrice o despegue. Hermoso el Peñón, la montaña llena de monos. Podés recorrerla, precioso. Los monos son terribles. Un día llevé galletitas para sacarme una foto y empezaron a salir por todos lados. Si tenés algo te lo sacan enseguida, ja.
Los pasos por Islandia y Noruega
-Después de Gibraltar llega la era nórdica: Islandia, Noruega. ¿Cuál fue tu primer club y cómo se da que llegás allá?
–Después de Gibraltar me fui a Islandia en 2019, a Segunda División. Estuve media temporada y me salió la posibilidad de ir a Noruega. Cuando me ofrecieron no sabía ni dónde quedaba. Justo en el Mundial 2018 habíamos jugado contra ellos, así que algo se sabía. Llegué el primer día: nieve, frío, viento. No hace tanto frío como en Rusia, pero cuando sopla el viento te morís, sobre todo en invierno. Mucha lluvia también. El fútbol es muy parecido al inglés: canchas regadas, muy rápido. Pensé que el nivel no iba a ser bueno y me sorprendió: es muy bueno, muy técnico y físico. Genéticamente son medio vikingos y a nivel técnico muy eficaces: no pierden pases. Los entrenamientos eran muy intensos.

Iván Morán en su primer paso por Islandia.
-Después de seis meses en Islandia te da la oportunidad de irte a Noruega…
-Sí, un salto. Noruega es un país mucho más grande a nivel futbolístico y económico. Llegamos a un acuerdo y me fui al norte, al Harstad. Fútbol muy parecido al islandés: transiciones rápidas, técnico y físico. Hermoso. Me encontré con canchas techadas. En cuanto a infraestructura, top: sauna en el vestuario, en Islandia también jacuzzi y pileta de agua fría.
-¿Cómo era la vida en esos países?
-Dulce de leche y mate imposible al principio. No tuve compañeros sudamericanos, pero me llevaba muy bien con los croatas y serbios: son muy parecidos a nuestra cultura, de juntarse con la familia. Vivíamos todos en el mismo hotel y los días previos al partido nos juntábamos a jugar a la Play en el hall y los domingos a comer en la casa de alguno.
-¿Cómo era el día a día de vivir en un hotel?
-Había turistas y de todo, gente que se quedaba un poco más, recambio constante. Cada uno tenía su habitación, nos cambiaban las sábanas cada tres o cuatro días. Hotel muy lindo, desayuno espectacular.

Iván Morán en Noruga.
La pandemia en Europa
-¿Cómo sigue tu carrera después de Noruega?
-Me fui a Suecia al año siguiente. A través del arquero compañero de Noruega. Él me llama y me dice que un representante le pedía un central zurdo, le habló de mí y me puso en contacto. Terminé yendo a Suecia en 2020, año de pandemia.
-¿Te adaptaste bien a la vida en pandemia?
-Fui con Joaco Ketlun. Él me había hecho el favor (estaba en Italia y tenía ganas de salir). Hablé con el representante y vino. Pasamos la pandemia juntos. En Suecia fue totalmente diferente: nunca hubo cuarentena, nunca usamos barbijos, vida normal. Solo recomendaron que la gente mayor o de riesgo se quedara en casa. La viví súper bien, nunca estuve encerrado. Jugábamos, parábamos, entrenábamos, jugábamos… Fue una temporada media difícil. Empezamos, cortaron, volvimos y terminamos jugando media temporada nada más. Empezaron a subir los casos con el invierno, resfríos normales que no se sabía si eran COVID, y Suecia tenía mucha presión política por no haber hecho cuarentena. Cortaron el torneo.

Iván Morán en el fútbol de Suecia.
-¿En ningún momento se te ocurrió volver al país?
-No, porque Argentina estaba totalmente cerrado (julio-agosto, primer invierno). El mismo representante nos llevó a Alemania.
-Durante la etapa en el fútbol nórdico, ¿se vive bien?
-En Islandia los locales suelen trabajar mucho y a los extranjeros también les ofrecen. A nivel económico se paga súper bien y al final no tenés que hacer mucho. En mi primera etapa no trabajé, pero en la última sí hice algunas cosas porque tentaba un montón.
-Luego de esta experiencia pasaste a Alemania…
-Fui a la cuarta división, Hertha 06, en Berlín. Ciudad hermosa, súper grande. Venían de salir medio del COVID y pudimos entrenar tranquilos. En Alemania había más barbijo y se vivía un poco más la pandemia, pero jugamos hasta noviembre. En noviembre empezó el invierno, subieron los casos y cortaron todas las ligas, solo se jugó Liga 1, 2 y 3.

Iván Morán jugando en el fútbol de Alemania.
-Después de Alemania pegás el salto a Croacia…
-A finales de noviembre me tuve que volver. Volví a Argentina, estuve mitad de diciembre y enero, y en febrero me salió Croacia. La misma gente, otro representante, amigo del que me había llevado a Suecia y Alemania, me consiguió ir a la Segunda División de Croacia. El club nos daba una pensión: casas con habitaciones, cocina, todo. Estábamos todos los jugadores juntos en el complejo. Eso hacía la adaptación mucho más fácil: nos juntábamos a jugar a la Play, a ver la Champions… 2021 era época de COVID, en Croacia estaba todo cerrado. Estuvimos bastante encerrados. Hacia el final del torneo abrieron un poco y salíamos más, pero no pudimos disfrutar mucho de la ciudad.

Iván Morán en el fútbol de Croacia.
-¿Cómo fue compartir dos clubes, dos países y dos rutinas con tu hermano?
-Por la química, al hermano lo querés. Es más chico, así que se tenía que bancar alguna puteada mía: “vení”, “cerrá”, “vení para acá”. Hermoso, espectacular. El día a día también. En Suecia estábamos con Joaco, había venido otro español que yo recomendé y otro argentino. Se armó súper bien, pero se pudo jugar poco tiempo y nos mató eso. Jugar con mi hermano fue espectacular.
El paso por Italia y el regreso a Islandia
-Una vez que pasa tu etapa por Croacia empieza tu carrera en Italia…
-Terminé en Croacia, volví de vacaciones y para la temporada 2021-2022 venía hablando con un representante italiano. Me fui a Serie D, a Cerdeña. El fútbol italiano es muy parecido al nuestro: se vive así, la hinchada si perdés te viene a joder. Muy de sangre caliente. Para mí es lo más parecido al fútbol argentino.
-¿Te tocó vivir alguna situación particular con hinchas calientes?
-El equipo era muy tranquilo, no nos jodían. Pero de visitantes, cuando ganábamos, a veces los estaban esperando y los querían matar. Se vive muy pasional. Eso es lo lindo del fútbol italiano.

Iván Morán en el fútbol de Italia.
-Una vez que terminás Italia y Croacia regresás a Islandia a jugar tres temporadas. Peleaste dos torneos, en uno estuviste a punto de ser campeón…
-El primero fue el KFA, en el este de la isla. Teníamos un equipazo: unos 16 extranjeros, muchos serbios y croatas. Nos quedamos por tres goles de diferencia, no pudimos ascender. Lo teníamos que haber hecho. El técnico se las mandó feo. Por más que tengas el mejor equipo, tiene que darse todo un conjunto. Si el técnico se manda una macana, perdés partidos que no podías perder nunca.

Iván Morán en el KFA de Islandia.
-Estuviste en el este de Islandia. ¿Cuánta gente vivía en ese lugar?
-Un pueblo súper chiquito: 900 personas. Se hace duro, no hay mucho para hacer y el clima no ayuda. Pero a nivel infraestructura, fuera del entrenamiento: sauna, hidromasaje, piletas. Había dos españoles, muchos extranjeros y un compañero argentino. Compartíamos cultura con serbios y croatas, y con los españoles ni hablar. El día a día en el vestuario estaba bueno.
-En algún momento tuviste que viajar en aviones particulares…
-Cada vez que íbamos a Reykjavik viajábamos en una avioneta que parecía de papel. Mi llegada me agarró una tormenta de nieve: parecía que el avión era un samba, se movía para todos lados. El piloto iba a aterrizar, levantó y volvió a la capital. Un desastre. Yo le tengo miedo a los aviones, llegaba muerto de cansancio y estrés. Pero eran 45 minutos. Viajábamos muy seguido.
-Terminás la primera temporada, cambias de club en Islandia y nuevamente pelean por el ascenso…
-Sí. Este fue el año que más disfruté a nivel futbolístico por el nivel de compañeros. En el norte del país. Los equipos chicos necesitan muchos extranjeros porque no tienen cantidad de locales para competir. Teníamos tres españoles, un camerunés que había jugado en Primera de España, dos ingleses, era un equipazo. No salimos campeones porque a mitad de año se fue el camerunés a Primera y se lesionó el inglés. Plantel corto, lo sentimos, perdimos puntos y no ascendimos por un punto.

Iván Morán en Vikingur de Islandia.
-Después el fútbol te trajo la revancha y por fin pudiste ser campeón en Islandia…
-Sí, el último año. Cerca de la capital, yo vivía en la capital, a 30 minutos. El clima influye, pero la pude disfrutar mucho más. Ya estaba con mi novia, acompañado, mucho mejor.
-Hablando del clima, ¿cómo era jugar con el viento en Islandia? ¿Te tocó jugar en canchas techadas?
-El primer equipo de local jugábamos en una cancha techada espectacular. De afuera parece una nave espacial: 110 x 65 más el espacio y el techo de unos 50 metros. Sintético de última generación. Raro al principio, pero hermoso. Las luces, el eco: cantan 10 personas y parece un montón. Algunos partidos se hacían lindos porque nos iba bien y venía gente. Con el viento hay videos virales del arquero que saca y la pelota se le mete. Se nos suspendió un partido, los árbitros estaban mirando si se jugaba, agarraron una pelota, patearon en contra del viento y agarró un vuelo de locura. Si te pega un pelotazo fuerte más el viento, te manda al hospital. A favor del viento la velocidad es una locura. Me han contado de arqueros que sacan y la pelota vuelve, y jugaban igual: es su cultura. Cuando me tocó muy fuerte se suspendió, pero jugué un montón con viento. Y la nieve: jugué en Noruega y en Islandia. Es raro, sobre todo cuando se congela un poco: pica y sale disparada, súper rápida, difícil de controlar.

Iván Morán en Aegir de Islandia.
La vuelta a Gibraltar y la experiencia en Belice
-Ya llegando a los últimos años se te da otra vuelta a Gibraltar, varios años después. ¿Con qué fútbol te encontraste?
-Cuando terminé en Islandia me ofrecieron volver a Gibraltar a través de gente que conocía. Volví a España, clima lindo, verano. Estaba con mi novia y le dije “Gibraltar es así: tenés el mar, vámonos”. Decidí volver un poco por la calidad de vida y por volver a Primera. Siempre me dio ganas de volver al lugar donde empezó casi de nuevo la carrera después de la lesión. Hermoso. Volver a vivir ese momento lindo. Me fui a Europa Point. Fui capitán del equipo. Cumplimos los objetivos, nos fue súper bien.

Iván Morán en Europa Point de Gibraltar.
-Fuiste capitán en varios lugares o por lo menos referente. En Europa se acostumbra que sea el más antiguo del plantel, pero vos siempre fuiste referente y hasta te tocó dar charlas en otros idiomas…
-Capitán fui en este equipo, un poco porque es el más viejo. Allá priorizan un poco al local que hace muchos años que está. Pero los referentes los eligen los compañeros. En varios equipos daba la charla o era medio el referente, por mi forma de ser. En Gibraltar el último año teníamos 16 países distintos, hablábamos todo en inglés. Las charlas las arrancás por otro lado: no tanto por la familia y el sentimiento como nosotros. Ellos no lo ven tan así. Hay que entrarles por la carrera personal: “si querés mejorar, ir a un club mejor, tenés que dejar todo”. Al haber estado tantos años en esos países conozco su cultura, sé qué los motiva. Se me hizo más fácil.
-¿Cómo llegaste a Belice?
-Estaba de vacaciones en Argentina viendo opciones. A través de un rival español que enfrenté en Gibraltar me llamaron. Investigué: es súper profesional, una copa internacional. Hay pocas a nivel mundial, se transmite por ESPN, le da muchísima importancia a Centroamérica. No lo dudé: es una puerta para abrir otro mercado y la experiencia es espectacular.
-¿Con qué país te encontraste?
-Belice es el único país de Centroamérica que habla inglés y también español. Fui al mejor equipo, el que siempre sale campeón. El nivel de la liga no es muy bueno, pero el equipo tenía a los mejores de Belice. Había varios extranjeros y vinimos un español, un uruguayo y yo. Reforzamos y era competitivo para la liga local, pero para Concacaf hay que reforzar: otro nivel, equipos grandes como Motagua o Saprissa.

Iván Morán en Verdes FC de Belice.
-¿Qué objetivo tenés para el futuro de tu carrera?
-Estoy viendo. Tengo la posibilidad de volver a Belice el año que viene. Estoy mirando opciones que no me cierren esa puerta. Ya estoy más grande, quizás quedarme unos meses en Argentina no la veo mal. Si hay algo bueno lo agarro; si no, espero a enero para preparar la próxima Concacaf.
-Todavía te quedan años de carrera, sos joven. ¿Qué pensás en el futuro?
-Muchos compañeros en los últimos años me preguntaron “¿por qué no vas a ser técnico?”. Me gusta mucho la táctica y analizar: me miro siempre, miro los partidos, veo qué hicimos bien (sobre todo lo mío, pero también del equipo). Es como volver a empezar de cero: que te den las oportunidades, tocar puertas… es duro. Tengo que pensar bien y ver qué pasa.
La carrera de Iván Morán
- All Boys (Argentina)
- Anag.Epanomis (Grecia)
- Almagro (Argentina)
- Deportivo Merlo (Argentina)
- Lynx FC (Gibraltar)
- Afturelding (Islandia)
- Flint Football (Noruega)
- Harstad IL (Noruega)
- Prespa Birlik (Suecia)
- Hertha 06 (Alemania)
- Medjimurje (Croacia)
- Muravera (Italia)
- Atlético Uri (Italia)
- Vergiatese (Italia)
- KFA (Islandia)
- Vikingur (Islandia)
- Aegir (Islandia)
- Europa Point FC (Gibraltar)
- Verdes FC (Belice)





