El imponente Arrowhead Stadium de Kansas City fue el escenario idóneo para bajar de forma definitiva el telón de los infartantes dieciseisavos de final de la Copa del Mundo. En una batalla táctica de dientes apretados entre el fútbol sudamericano y la intensidad africana, Colombia saltó al pasto con la misión de validar su chapa de candidato. Pese a que Ghana asustó en el amanecer con un remate envenenado de Thomas Partey, el dueño de las acciones no tardó en golpear con contundencia.
Al minuto 7 se encendieron las alarmas por la lesión y salida obligada de Jhon Córdoba, forzando el ingreso de Luis Suárez. Sin embargo, el bando tricolor no se descolocó en el césped y facturó de inmediato.
Al minuto 14, el atacante Luis Suárez sacó un centro preciso al corazón del área para que Jhon Arias apareciera destapado y la mandara al fondo de las redes, decretando el 1-0 que desató la locura total en las gradas. El marcador pudo ser más holgado antes del descanso, pero los remates de Luis Díaz y los frentazos de Suárez se fueron apenas desviados, sumado a una notable volada del meta Lawrence Ati-Zigi que le ahogó el grito a Johan Mojica.
Sufrimiento, VAR y pasajes de oro hacia Vancouver
En el complemento, el búnker de Néstor Lorenzo sufrió una modificación estratégica al decretarse la salida de James Rodríguez para darle paso al despliegue de Richard Ríos en la zona media. Colombia mantuvo el volumen ofensivo en el césped y acarició la tranquilidad absoluta a los 56 minutos, cuando Luis Díaz anotaba el 2-0 parcial tras una hermosa jugada colectiva; sin embargo, el réferi central invalidó la conquista tras el llamado del VAR por una milimétrica posición de adelanto del delantero del Liverpool.
El tramo definitivo del bando se transformó en un monólogo cafetero ante un Ghana que intentaba salir de contragolpe pero chocaba constantemente contra la muralla de Dávinson Sánchez. El portero Zigi se alzó como la gran figura de las Estrellas Negras al sacarle cabezazos a quemarropa a Sánchez y contener misiles lejanos de Juan Fernando Quintero. Tras seis minutos de adición agónicos y de puro nervio en el pasto, el silbatazo final decretó el definitivo triunfo colombiano.
Con esta victoria, el combinado cafetalero sella el último boleto oficial del torneo máximo y se mete de lleno en los octavos de final. El mapa del cuadro principal de la FIFA quedó completamente cerrado: en la ronda de los 16 mejores del planeta, Colombia se verá las caras ante la Selección de Suiza, escuadra europea que viene con el bando encendido tras despachar a Argelia. El electrizante choque por el boleto a cuartos se disputará el próximo martes 7 de julio en Vancouver, Canadá. ¡Sudamérica quiere seguir haciendo historia!



















