El infartante partido por el tercer puesto del Mundial 2026, donde Inglaterra se impuso por 6-4 ante Francia, quedará grabado en los libros de oro del balompié internacional gracias a una gesta individual sin precedentes.
El centrocampista francés del Bayern de Múnich, Michael Olise, completó una actuación sobresaliente sobre el césped de Miami y logró derribar un registro histórico que parecía blindado por el paso del tiempo.
Durante el compromiso en el Hard Rock Stadium, Olise se vistió de asistente de gala y le entregó dos pases de gol perfectos a Kylian Mbappé.
Con estas habilitaciones, el mediapunta galo alcanzó la impresionante cifra de siete asistencias en una misma edición de la Copa del Mundo, superando de forma oficial las seis que entregó Pelé con la mítica selección de Brasil en el Mundial de México 1970.
De esta manera, el futbolista se corona como el máximo asistidor en un único campeonato en toda la historia de la competición de la FIFA.
El partido por el tercer puesto sigue generando interés, y el código promocional continúa siendo una opción atractiva para nuevos registros.

Pelé pierde un récord este 18 de julio de 2026.
La sombra de Messi y el morbo en el mercado del Real Madrid
El extraordinario certamen de Olise significa un antes y un después para su carrera profesional, proyectando números que desafían a las leyendas contemporáneas.
Tras fijar el nuevo techo para una sola edición, el volante quedó a solo cinco pases de gol de igualar a Lionel Messi, quien ostenta el récord absoluto de asistencias en la historia acumulada del torneo. Considerando que Olise llegará al Mundial de 2030 con apenas 28 años, la prensa internacional ya especula con su capacidad para amenazar el trono del astro argentino.
Más allá del récord, el rendimiento del jugador del Bayern de Múnich desató una ola de rumores en el mercado de pases europeo. Su asombrosa lectura de juego y la inmediata conexión asociativa que demostró con Kylian Mbappé en el área rival encendieron las alarmas del marketing deportivo.
Con el futuro del mediapunta aún en el aire, el madridismo comenzó a inundar las plataformas virtuales imaginando las pizarras que se podrían armar si la dirigencia merengue decide juntar a ambas figuras francesas vestidas con la camiseta blanca en el Santiago Bernabéu.






