El Perú está nuevamente en un escándalo. El llamado vacunagate puso a altos funcionarios del oficialismo y de la opsición, a periodistas y a empresarios en el ojo de la tormenta.
Todo comenzó con Vizcarra y siguió con Mazzetti. Salió entonces una lista de 487 personas que se habían puesto las dosis de sinopharm clandestinamente. Hoy es muy dificil defenderlos o justificarlos.
De igual manera, uno de los jefes de la investigación como Germán Málaga salío de defender a Cesar Loo, un dueño de un chifa, que recibió la vacuna, por una razon “bastante lógica”: los comisionados chinos se habían cansado del Burger King y querían otra cosa.
��#LOÚLTIMO I César Loo, dueño del restaurante Royal, se vacunó porque era el proveedor de comida de la delegación china, dice Germán Málaga en Exitosa. “La delegación china se cansó del Burger King”, explicó.
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— Exitosa Noticias (@exitosape) February 17, 2021
La solución fue darles chifa y vacunar al dueño del restaurente que compartiría espacio con los comisionados. Todo muy lógico. Obviamente, el restaurante de comida rápida respondió ante la acusación de cansar a los investigadores.
Sacó horas después una publicación en sus redes con una foto de sus hamburguesas y escribió: “Imposible cansarse”. Las redes, entonces, explotaron.
Así, el escándalo político ya pasó a un punto insólito: el humor. Ya solo la risa nos puede salvar. Y nonos salva de la corrupción. Solo nos salva del mal humor. En fin, el Perú…




