Poco creíble lo que sucedió en Alemania en pleno partido. Bayern Munich visitaba a Hoffeinham con la idea de seguir acomodándose en lo más alto de la Bundesliga.
Sin transpirar demasiado, ya estaban ganando 6 a 0 y todo indicaba que se venía una goleada histórica. El equipo estaba imparable y se venían más goles.
Pero a los 70 minutos se tuvo que interrumpir el encuentro por incidentes. Los fanáticos del Bayern sacaron una bandera donde insultaban al accionista mayoritario de los locales.
Los disturbios entre ambias parcialidades empezaron y el técnico, Hans Flick tuvo que correr hasta donde se encontraba su público y pedirles que se calmen. Tuvo un fuerte cruce de palabras con los ultras de dicho equipo.
Después de un tiempo parado, se intentó reanudar. Los jugadores de ambos equipos no quisieron y decidieron dejar que el tiempo que pase sin jugar.
No es la primera vez que protagonizan un hecho de esta magnitud. Se habla de hasta que prendieron fuego algunas banderas en el estadio.



