Admitámoslo de entrada: ver a LeBron James con la camiseta de Philadelphia genera una sacudida automática en el estómago de cualquier basquetbolista de ley. El jueves por la noche llegó finalmente el esperado debut en el tropezón 114-108 ante los Nets por la pretemporada de la NBA, un choque donde también sumó sus primeros minutos Jaylen Brown tras su sonada salida de Boston. Más allá del resultado anecdótico en el tablero, el Rey lució suelto, rápido y con un hambre voraz de acoplarse rápido al engranaje táctico de la franquicia.
Entiendo perfectamente a los pesimistas de siempre que ya salieron de las cScope a buscarle el pelo al huevo tras la derrota. Que si LeBron ya tiene 41 años, que si las rodillas de Joel Embiid son de cristal o que si a Brown le va a costar un mundo encajar fuera del ecosistema de los Celtics. Pero, ¿saben qué? Prefiero ver el vaso medio lleno y entusiasmarme con este equipo. La pretemporada sirve para ajustar tuercas, no para sacar conclusiones apresuradas ni para quemar los libros en la primera de cambio.
Lo verdaderamente interesante de este armado es la armonía de la plantilla. No estamos ante una juntada desordenada de cromos repetidos donde las estrellas se pisan los talones; aquí cada uno conoce su lugar en el mapa. Tienes un juego interior dominante con Embiid, la potencia perimetral de Brown y la versatilidad total que aporta LeBron en la creación. La clave pasará únicamente por repartir el balón con generosidad para que todos encuentren sus tiros y el ataque fluya sin ataduras ni egos desmedidos.
Además, el toque de energía juvenil que aporta el vestuario le da un aire de frescura fundamental para aguantar el desgaste de una temporada larguísima. El despliegue de Tyrese Maxey sumado al descaro del pibe VJ Edgecombe le otorgan a este quinteto una velocidad de transición temible. Esta mezcla de veteranía legendaria con la chispa de los jóvenes le brinda al entrenador variantes de sobra para castigar a cualquier rival de la Conferencia Este.
Seamos francos: este plantel de los 76ers no tiene absolutamente nada que envidiarle a ningún candidato al título en la liga. Contar con una figura de este calibre en tu alineación siempre suma diferencial, sin importar las especulaciones de la prensa. ¿En qué momento pasó a ser algo negativo tener en tus filas al mejor o a uno de los mejores jugadores de toda la historia del deporte?
A un competidor de este calibre dámelo siempre dentro de mi equipo, ya sea con 20 o con 41 años en el lomo como marca su documento hoy en día. Su inteligencia para leer el juego y su mentalidad ganadora transforman a Philadelphia en un contendiente temible al título desde el primer minuto. Hay motivos de sobra para ilusionarse en la ciudad del amor fraternal, porque el camino rumbo al anillo apenas acaba de comenzar.
En síntesis
- LeBron James debutó con los Philadelphia 76ers en la derrota 114-108 ante Nets.
- Jaylen Brown sumó sus primeros minutos tras su salida de los Celtics.
- LeBron James disputó el partido de pretemporada de la NBA a sus 41 años.





