Juegos Olímpicos de invierno sin nieve natural. O, mejor dicho, con nieve artificial. Así será la 24° de los Juegos que tendrán su sede en Pekín para convertirla en la primera ciudad en albergar unos Juegos Olímpicos de verano (2008) y de invierno (2022).
Desde este viernes 4 de febrero y hasta el domingo 20 del mismo mes, la capital china será el epicentro del mundo deportivo. En este caso, para las disciplinas de invierno.
Más allá de las polémicas que circundan a China, acaso desde un punto de vista occidental, con el caso de la tenista Peng Shuai, el boicot diplomático que sostiene Estados Unidos por las presuntas violaciones a los derechos humanos en la región china de Sinkiang y la contaminación ambiental, Pekín no es una ciudad típica de invierno, cerca de colinas y montañas con temperaturas bajo cero. Si bien esas latitudes, ahora, están atravesando el invierno, allí no hace el suficiente frío como para que se genere la nieve necesaria para cada una de las distintas pruebas que la requieren.
Tanto la sede de esquí alpino en Yanqing, un suburbio montañoso de Pekín, como las sedes de biatlón, esquí de fondo, estilo libre, nórdico, saltos de esquí y snowboard en Zhangjiakou, no gozarán de los beneficios de la naturaleza para esta cita deportiva: la nieve.
Por eso, estos Juegos serán los primeros en la historia que utilizarán 100% de nieve artificial. El caso más cercano es el de PyeongChang 2018, donde se empleó un 90% de nieve artificial. Mientras que en Sochi 2014 se utilizó un 80% de nieve artificial, en una zona conocida en Rusia por ser más que nada un lugar turístico pero de verano.
Para subsanar este problema, este gran problema, el Comité Organizador decidió crear 1,2 millones de toneladas cúbicas a partir de un conjunto de cañones que, en diciembre pasado, comenzaron a lanzar de forma permanente copos para preparar los diferentes escenarios. La presencia de este elemento dependerá de la empresa TechnoAlpin, con sede en Italia.
En total, serán unos 300 cañones de nieve, distribuidos entre las instalaciones previstas en Yanqing y la otra sede olímpica de Zhangjiaku.
Este sistema artificial provoca y provocará un gran impacto ambiental, uno negativo claro, en pos de mantener entre rieles todo el circo olímpico. Desde que empezaron a cambiar la fisonomía del lugar, se utilizarán 185 millones de litros de agua. Todo, en una zona golpeada por las sequías permanentes. Para la geógrafa Carmen de Jong, de la Universidad de Estrasburgo, “organizar unos Juegos Olímpicos en esta región es una aberración, es irresponsable”, sentenció. Y agregó: “Podríamos también hacer los Juegos Olímpicos sobre la Luna o sobre Marte”.
Sin embargo, la empresa que ganó la licitación argumenta que el responsable de la carencia de nieve es por el impacto ambiental. “Producto del calentamiento climático es necesario este tipo de sistemas. Independientemente de la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno, siempre habrá cañones de nieve”, argumentó Florian Hajzeri, director general de TechnoAlpin para China. Mientras que Li Xin, uno de los responsables de la estación de Yanqing, dijo: “Para nosotros, el mayor desafío, es mantener una calidad de nieve uniforme. Pueden hacerla demasiado dura en ciertos tramos y demasiado blanda en otros, lo que podría ser peligroso para los deportistas en la competición”.




