Es España, son muchas las voces que vaticinan una Liga con una decidida y sistemática tendencia a favorecer al equipo merengue, que apenas pudo conseguir el título una vez en los últimos siete años.
Con apenas dos jornadas disputadas y cuatro equipos con puntaje perfecto, se vive un clima enrarecido en torno al campeonato español que tiene que ver pura y exclusivamente con la desconfianza que han generado algunos fallos arbitrales, principalmente en prejuicio de Barcelona.
Entre los cuatro líderes que presenta la incipiente Liga, no se encuentra el nuevo Real Madrid de Rafa Benítez, a consecuencia del inesperado traspié que tuvo en la primera jornada, donde no pudo pasar de un empate en cero ante el Sporting Gijón, que pudo ser derrota si el árbitro decidía convalidar un cabezazo de Sanabría que dio toda la sensación de trasponer la línea de gol.
Sí son líderes Barcelona y Atlético Madrid, los otros dos grandes candidatos a quedarse con el título, pero en los pasillos de ambos clubes existe la misma desconfianza respecto a las dificultades añadidas que deberán sortear si quieren pelear La Liga hasta el final.
Ya lo había dicho Diego Simeone cuando todos los clubes realizaban todavía sus pretemporadas: “Será difícil ganar esta Liga porque el Real Madrid sólo ha ganado una en siete años”, una elegante manera de denunciar la sistemática reiteración de errores arbitrales que, inexplicablemente, favorecen siempre a los merengues y perjudican a los demás.
Lo sienten también en Barcelona, al igual que lo sintió Pep Guardiola en la temporada 2011/2012, último título de Liga ganado por Real Madrid cuando el equipo culé venía de ganar tres consecutivas y dos títulos de Champions alternados, y que lo llevo a declarar a mediados de temporada que “esta Liga no la ganaremos”. La secuencia se repite y los futbolistas más experimentados no pueden evitar levantar las mismas sospechas después de dos jornadas en las que, a pesar de haberse conseguido el triunfo, los árbitrajes dieron vía libre tanto al Athletic como al Málaga para golpear de manera violenta y reiterada, además de la omisión de, cuanto menos, un penal en cada juego.
Claro que si el Real Madrid sigue ganando con la misma contundencia que se sacó de encima a Betis, con un James Rodríguez que se hace dueño y conductor del equipo y un Bale que empieza a justificar la inversión de Florentino, y si a esto se suma Cristiano Ronaldo en su mejor nivel y el retorno a puro gol de Benzema, habrá muy poco que discutirle a los merengues.
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